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Desarrollo del ingenio y la dialéctica

Los alumnos de la Escuela de Trovo, como los mejores repentistas, deben tener un pseudónimo. Así, Paloma, de 11 años, es Verde Oliva para sus compañeros. "Rimar versos era muy difícil al principio, pero ahora ya me resulta fácil hacer estrofas de cuatro versos", asegura. Junto a sus compañeros, como Ráfaga o El latio alpujarreño, participó el pasado 10 de junio en Murtas en una competición de improvisación poética.En aquella reunión los alumnos tuvieron la oportunidad de mostrar su ingenio, ironía y capacidad polemista. El director de la Escuela de Trovo, Alexis Díaz, pone como ejemplo el intercambio de versos entre La Mimosa y Ráfaga:

- Aunque tú eres La Mimosa / yo te gano con la prosa.

A lo que La Mimosa respondió:

- Si me ganas con la prosa / yo te gano en peligrosa.

Díaz cree que el trovo permite a los niños desarrollar su ingenio, su vocabulario, su capacidad de reacción y el sentido del humor, del ritmo y de la dialéctica. "Se trata de completar la formación y el intelecto de los niños explotando su espíritu lúdico y competitivo con unos juegos que para ellos suponen un desafío", aclara.

El profesor cubano considera que la formación recibida por los alumnos les convertirá en grandes conocedores y defensores del trovo. "Quizás no todos terminen haciendo quintillas perfectas en treinta segundos, ni arranquen aplausos en los escenarios, pero todos sabrán apreciar la dificultad y el mérito del repentismo".

El objetivo de la Escuela de Trovo, asegura Díaz, es dotar a los niños alpujarreños de un espacio especializado donde puedan descubrir la riqueza creativa de la poesía improvisada, su historia, su universalidad, su antigüedad y la manera de cultivarla y conservarla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de octubre de 1999