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El decapitado de Butarque

Esta semana, un antiguo misterio ha emergido en Leganés (173.000 habitantes). En el valle del arroyo de Butarque, en un yacimiento de origen carpetano (siglo II antes de Cristo), los arqueólogos han sacado a la luz un esqueleto con más de 2.000 años de antigüedad. Correspondía a un hombre adulto. Nada extraño (hasta la fecha se han hallado siete cuerpos más, entre ellos el de una niña, enterrada junto a una vaca) si no fuera porque murió decapitado y con los pies y manos atados. ¿Un sacrificio? ¿Un castigo? El hallazgo del esqueleto, a la espera de los datos que arrojen los análisis del Instituto de Antropología de la Universidad Autónoma, ha desatado las especulaciones arqueológicas. El decapitado de Butarque fue encontrado en perfecto estado en una tumba dentro de una vivienda, a unos dos metros de profundidad. Yacía en posición fetal, junto a unas vasijas rotas.

"Los arqueólogos creen que ha sufrido algún tipo de ritual religioso, como si hubiese sido sacrificado para rendir culto a algún antiguo dios", comenta el concejal de Cultura de Leganés, Javier Márquez, del PSOE, quien destaca la riqueza del poblado carpetano destapado por las obras de la futura carretera M-45, que unirá Leganés con la N-II. El yacimiento tiene una extensión de unos 600 metros cuadrados y se va agrandando conforme avanzan los estudios.

Aunque su origen es carpetano (pueblo de probable origen ibérico asentado en la meseta en la época de la romanización), los técnicos de la Comunidad de Madrid creen que también vivieron en él poblaciones celtas e iberas.

"Sabemos que era gente campesina, que se dedicaba a la recolección, porque se han encontrado 20 sacos de grano fosilizado en perfecto estado. Además, se colocaron en la parte más alta de la comarca para controlar las llanuras que lo rodean. Así podían ver en todo momento si les atacaban", señala el edil socialista.

El poblado carpetano debió sufrir, según los expertos, un incendio tras ser saqueado por los romanos o los visigodos. Muchas piezas se encuentran carbonizadas, lo que también ha facilitado su conservación.

"Cada 10 o 15 minutos aparece un nuevo resto. Uno de los últimos fue un ánfora con restos de una bebida fermentada, que podría ser cerveza o algo similar", explica Márquez.

Todos los restos pertenecen a la Comunidad de Madrid. Sin embargo, Leganés pedirá que, cuando haya terminado su estudio, se cedan a la ciudad para un museo sobre los orígenes de la misma.

"Lo importante ahora es que los trabajos de la M-45 no acaben de forma indiscriminada con este yacimiento, porque, de otro modo, acabaríamos con las fuentes históricas de Leganés", concluye el edil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 1999