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Londres opta por guardar en secreto dónde se cultivan transgénicos

El Gobierno británico, que había pregonado la transparencia sobre el emplazamiento exacto de las nuevas cosechas experimentales transgénicas, ahora opta por el secreto. Las amenazas recibidas por los campesinos que plantan las semillas modificadas, así como las críticas de las firmas de biotecnología, ya cansadas de los sabotajes ecologistas, han inclinado al Ejecutivo laborista a revisar sus planes."A partir de ahora calibraremos mejor el grado de información que damos a la ciudadanía sobre esos cultivos", ha reconocido Michael Meacher, secretario de Estado de Medio Ambiente. Su ministerio, que debe tomar una resolución a finales de mes, preferiría indicar la provincia, pero no el lugar preciso de las plantaciones. Las autoridades locales podrían recibir datos, pero de carácter general. Francia hace algo similar, y Londres quiere seguir el ejemplo. Alemania mantiene un total hermetismo.

El cambio de rumbo coincide con la retirada de dos cultivadores del último experimento con semillas transgénicas, tras las amenazas recibidas por sus familias y la aparición de animales muertos a las puertas de sus granjas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de septiembre de 1999