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La batida contra las diez vaquillas escapadas de Vidreres se cobra cinco piezas

El improvisado grupo de caza que forman agentes de los Mossos d"Esquadra, agentes forestales y cazadores de Vidreres (Selva) ha conseguido abatir cinco de las diez becerras que escaparon del encierro que la población debía celebrar el pasado domingo. Tal como temían el Ayuntamiento y la policía autonómica, uno de los animales cruzó en la madrugada de ayer ante un vehículo que circulaba por la carretera GI-680, en el término de Vidreres. El vehículo pudo maniobrar para evitar un choque frontal. El impacto causó desperfectos en el vehículo y heridas al animal, aunque ambos pudieron continuar su marcha. Los Mossos d"Esquadra han hecho un llamamiento a la prudencia a los conductores que deban circular por las carreteras cercanas a Vidreres y a las personas que por sus ocupaciones tengan necesidad de adentrarse en el bosque. Durante toda la jornada de ayer continuó la batida de caza por los bosques cercanos a la población, en la que participa también un helicóptero de los bomberos que intenta localizar las reses desde el aire. El método expeditivo de eliminación de las vaquillas a tiros ha levantado las críticas de algunas asociaciones de defensa de los animales, que han aprovechado también para mostrar su repulsa contra los festejos taurinos con animales que se celebran en Cataluña. Rosario Cruz, presidenta de la Asociación Protectora de Animales de Tossa de Mar, un municipio que se declaró anti-taurino, reclamó ayer que se prohíba cualquier espectáculo con animales que comporte su maltrato y en el que no se garantice su seguridad. Situación de riesgo El primer teniente de alcalde de Vidreres, Josep Sala, salió al paso de las críticas y admitió que la decisión de cazar los animales se había tomado para responder de inmediato a la situación de riesgo creada por la fuga de las vaquillas. Explicó que se ha antepuesto la seguridad de la población a la de los animales. Sala dijo que no existe otro sistema más efectivo y que entrañe menos riesgo. El sacrificio fue acordado con el propietario de las reses. La posibilidad de anestesiar a las vaquillas con dardos sedantes se estudió en un primer momento, pero fue abandonada ante la dificultad de encontrar el material adecuado y porque requiere una estrategia de acercamiento al animal que resulta demasiado peligrosa. No se descarta que si se localiza a los animales en una zona de fácil acceso se pueda utilizar un toro manso para conducirlos hacia un camión de ganado, un procedimiento parecido al que se utiliza en las corridas de toros para devolver el animal descartado a los toriles. El Departamento de Gobernación de la Generalitat abrirá una investigación para aclarar si el pasado domingo en Vidreres existió negligencia por parte de los organizadores del encierro. Todo parece indicar que, a causa de un malentendido, se soltaron los becerros al escucharse el estallido del segundo cohete que abría el correbou, cuando debería haberse esperado al tercero. Las diez vaquillas echaron a correr antes de terminar la instalación de las vallas de protección del recinto del encierro y aprovecharon la ausencia de vallas en un tramo para echarse al monte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de septiembre de 1999

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