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SEMANA GRANDE DE SAN SEBASTIÁN

Los artistas guipuzcoanos, marginados de la cartelería taurina

El año pasado, cuando se inauguró la plaza donostiarra de Illumbe, el cartel anunciador de las corridas generales le fue encargado al pintor Pedro Txillida -hijo mayor del escultor Eduardo Chillida-. Todo hacía indicar que en años sucesivos se volvería a invitar a algún artista guipuzcoano, dado que en la provincia existen artistas muy competentes en materia plástica. No ha sido así, aunque nos consta que ha habido algún intento en ese sentido, que ha resultado fallido, por motivos aún no esclarecidos.La variedad de tendencias en la que se inscriben algunos de los artistas guipuzcoanos ofrece un rico panorama. Los pintores José Luis Zumeta y Bonifacio aportan una gestualidad potente, vigorosa, fresca, repleta de colores puros. Cada uno con su personalidad muy definida. En tanto Zumeta se enfrenta al lienzo como en arrebatos espasmódicos y a base de grandes pinceladas, Bonifacio se mueve en gestos más controlados, gestos cortos, plenos de misterio y magia. Los dos podían resolver la creación de un cartel de toros con una gran solvencia. Además, Zumeta ha realizado innumerables carteles de todo tipo, lo mismo de jazz, como de fiestas populares. En el caso de Bonifacio entra en juego su afición por los toros, ya que en su juventud llegó a torear como novillero.

No es nuestra labor la promoción de tales o cuales artistas, aunque lo fuera en otro tiempo.En esta ocasión llegaron esos dos nombres por la línea iniciada el año pasado, y porque con cualquiera de los dos mencionados esa línea puede incluso hasta mejorarse.

Creadores de otro corte

Pero hay otros artistas de otro corte, como por ejemplo Vicente Ameztoy, un pintor realista lleno de fantasía y sutileza. También ha realizado carteles de muy diversos estilos. Como existe otro artista muy fino, con buena mano para el dibujo, que se llama Ramón Zurriarain. Sin olvidarnos de Andrés Nagel, un artista imaginativo, que habita en lo lúdico y siempre original en los planteamientos que propone. Sin embargo, lo que empezó con buen pie parece que no han querido continuar en esa línea. Y así, este año se han sacado de la manga un retazo de un retrato que le hizo el pintor ecuatoriano Guayasamín a Antonio Ordóñez, sin fecha conocida. Se justifica lo de Ordóñez por su muerte acaecida en no lejana fecha. Se homenajea su memoria a través del reatro caricatural de Guayasamín.La composición del retrato con lo que es el cuadro de combinaciones queda perdida la imagen de Ordóñez. Además, lo que podía valer como imagen de la América Latina doliente, y los personajes que claman justicia, en la línea del artista hispanoamericano, no encaja en el espíritu del mundo del toro representado por el maestro de Ronda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de agosto de 1999