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Entrevista:EDWARD ROSSET HISTORIADOR

"La Corona nunca pagó a Elcano lo que le prometió"

Los pormenores de la hazaña de Juan Sebastián Elcano han sido detallados en el libro Los navegantes, del historiador Edward Rosset (Oñati 1938). De una conversación informal con el alcalde de Getaria surgió la idea de usar toda la documentación que el autor empleó en su trabajo para montar una exposición en la villa que vio nacer al marino. Desde el pasado miércoles, los nombres de los 18 hombres que sobrevivieron al periplo, el testamento de Elcano y hasta 35 documentos relacionados con la expedición de Magallanes se pueden ver en la casa consistorial de Getaria. Pregunta. ¿Qué es lo más significativo de la muestra? Respuesta. El testamento de Elcano, en el que dona un ducado de oro a cada iglesia de Euskadi. Era increíble. También otorgó jubones a todos sus compañeros. En aquella época apreciaban mucho la ropa. P. ¿Cómo fue la vida entre los 250 hombres que partieron de Sevilla? R. Nada buena. Había mucha desconfianza. La expedición la capitaneaba un portugués que no era bien visto entre la marinería española. No confiaban en él. Magallanes tampoco confiaba en los españoles. No les quería dar la ruta, con lo que no sabían dónde iban. La situación explotó en la Patagonia. Allí se rebelaron todos los españoles contra él. Elcano se unió. Magallanes tuvo la suerte de darle la vuelta a la tortilla. Iban a enfrentarse a cañonazos, pero al final cedieron con la condición de que les informara de sus planes. A la hora de la verdad no les hizo ni caso. Decapitó a alguno y mató a otro. Fue un desastre. P. ¿Qué papel jugaba Elcano antes de la partida? R. Él era maestre. Antes de enrolarse en esta expedición, tenía su propio barco en Getaria. Pescaba, lo utilizaba para transportar a gente e incluso para hacer contrabando. Decidió alquilárselo a la Corona española, participando en las guerras de Argelia bajo las órdenes del cardenal Cisneros. Pero no cobró un sólo ducado. Se arruinó. No podía pagar a su tripulación y sus acreedores, la Casa de Saboya, se quedaron con el barco. Como era una potencia extranjera y estaba prohibido venderles barcos, se quedó fuera de la ley. Sin dinero, sin barco y proscrito, decidió apuntarse a la primera expedición que salía en Sevilla. P. ¿Cuántos vascos partieron y cuántos regresaron? R. Salieron 23 vascos y regresaron cuatro. Uno murió ahorcado en Santa Lucía acusado de mantener relaciones homosexuales con un grumete. Y en plena rebelión contra Magallanes, otro murió acuchillado. P. ¿Cuál era la misión de la expedición? R. Era ir a las Molucas (Indonesia) de una forma más rápida que los portugueses, que ya estaban en aquella zona. Eran las islas más ricas en especias. Magallanes le convenció al rey Carlos I para encontrar una ruta de vuelta para los barcos de la zona. Descubierta América, querían bajar al sur y encontrar un paso hacia el Pacífico que les llevara a las Molucas. P. ¿En qué estado regresaron a Sevilla? R. Los 18 supervivientes eran verdaderos esqueletos vivientes. Era como un desfile de espectros. Iban descalzos, con la ropa destrozada. En la mano llevaban un cirio encendido y todos caminaban con la cabeza baja mirando al suelo. P. ¿Qué repercusión tuvo la hazaña para Elcano? R. A partir de entonces fue considerado un héroe nacional. Le recibían en todos sitios y todo eran parabienes, honores y distinciones durante tres años. P. ¿Y la Victoria llegó cargada de enseres y riquezas? R. Llegó cargadísima hasta los topes. De hecho, la Victoria se hundía por momentos y planteaban arrojar las riquezas al mar, pero Elcano se negaba. O se hundían todos o llegaban con todo. Vendieron las especias que traían por 8 millones y medio de maravedíes cuando la expedición completa había costado algo más de ocho millones. A pesar de todo, hubo pingües beneficios. P. ¿Qué le dieron a Elcano tras su regreso? R. Algo de dinero. Nadie sabe cuánto, pero nunca los 500 ducados prometidos. Al cabo de un tiempo le encargaron formar otra expedición para la Corona y para entonces le debían más de 1.500 ducados, que nunca llegaron a sus descendientes y allegados. Estuvieron en pleitos con la Corona y nunca se los proporcionaron. Hizo testamento creyendo firmemente que la Corona le pagaría. Ni él cobró, ni sus hijos, ni las iglesias, ni nadie. P. ¿Cuál volvió a ser su relación con Getaria? R. Tras su hazaña regresó a Getaria. También a Irún, Fuenterrabía y otros lugares. Quería dar el pésame a todas las madres de los que habían desaparecido. P. ¿Lo que se rememora en Getaria responde con fidelidad al desembarco en Sevilla? R. Sí. Es el mismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 1999