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ASTRONOMÍA - SISTEMA SOLAR

Una escala clasificará el riesgo de colisión de la Tierra con asteroides

Los científicos dedicados a la detección de los llamados Objetos Cercanos a la Tierra (asteroides y cometas que se acercan al planeta) han elaborado una tabla que clasifica el riesgo de impacto, de la misma forma que existen tablas de clasificación de accidentes nucleares o de terremotos. La llamada escala de Turín permitirá sistematizar el estudio y predicciones de los probables, posibles o seguros sucesos. El anuncio de un suceso de magnitud 10 en esta escala equivaldrá a un apaga y vámonos, ya que será el de una colisión capaz de causar una catástrofe climática global. En el otro extremo el 0 muestra una situación en la que la probabilidad de colisión es nula o lo son sus consecuencias en caso de impacto (objetos pequeños que se fragmentan en la atmósfera)Siguiendo de menos a más, se pasa de colisión extremadamente improbable (1) a un encuentro cercano pero con riesgo muy improbable de colisión (2). El número 3 de la escala ya indica una situación más seria: un encuentro cercano con una probabilidad superior al 1% de que se produzca una colisión capaz de causar destrucción en un área localizada. Según se va ampliando el área previsiblemente afectada, se sube en la escala. El 4 indica la misma probabilidad que el 3 pero capaz de causar devastación regional, mientras que en el 5 aumenta la probabilidad con el mismo alcance regional. El 6 se refiere a una amenaza significativa capaz de causar devastación global y el 7 agrava el carácter de la amenaza. Los sucesos tipo 8, 9 y 10 son colisiones seguras que sólo se diferencian en el grado de destrucción que pueden causar: localizada en el caso del 8, regional en el 9 y de alcance global en el 10.

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Los programas de detección y vigilancia de asteroides y cometas que puedan llegar a ser peligrosos para la Tierra, de los que esta escala es el último fruto, están despegando con el apoyo de organismos internacionales y agencias espaciales, que prefieren un trabajo coordinado y revisado a las alarmas injustificadas que se han producido últimamente. Se basan en el conocimiento acumulado en los últimos 20 años sobre la influencia de las catástrofes en el sistema solar. En la Tierra esta influencia presenta hitos como el impacto de Chixsulub que probablemente terminó con los dinosaurios hace 65 millones de años, el cráter de Arizona de hace 25.000 años o el misterioso suceso de Tunguska (Siberia) en 1918.

Todo el sistema solar está plagado de huellas de impactos. La Luna es el ejemplo más cercano y más útil ya que se supone que se desgajó de la Tierra hace más de 4.000 millones de años y su superficie llena de cráteres, algunos enormes, es una indicación de lo que sucedió en el planeta.

"El problema es real", asegura Andrea Carusi, presidente de la Fundación Spaceguard. Este proyecto, que intenta coordinar a astrónomos de todo el mundo para la detección y vigilancia de amenazas procedentes del espacio, se fundó en 1996 en Roma y cuenta con un centro de coordinación en esa ciudad, financiado por la Agencia Europea del Espacio.

Spaceguard ha sido apoyado por la Unión Astronómica Internacional. Su objetivo son los cometas y asteroides que se aventuran más acá (hacia el Sol) que la órbita de Marte. Se supone que sus vidas duran unos pocos millones de años, precisamente porque terminan por impactar con el Sol (la mayoría) u otros planetas.

Los astrónomos quieren descubrir estos Objetos Cercanos a la Tierra que tengan más de un kilómetro de diámetro, calcular sus órbitas y obtener modelos de su trayectoria, para poder finalmente predecir el impacto antes de que se produzca. Otros científicos están yendo más allá, pidiendo fondos para construir armas que logren desviar los cuerpos celestes antes del impacto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de julio de 1999