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Entrevista:

"¿Sabe usted cuánto tiempo dura una pompa de jabón?"

Leon Lederman es uno de los científicos más simpáticos, irónicos y bromistas de la comunidad internacional de física de partículas. Además, es premio Nobel (1988) y tiene una trayectoria de éxitos y honores fuera de lo corriente. Fue director de uno de los laboratorios de física de partículas más importantes de EEUU, Fermilab (Illinois); ahora es su director emérito, pero desde hace tiempo se dedica con ahínco al Programa Tams (Teachers Accademy for Mathematics and Science), que desarrolla con maestros de Chicago. Lederman, de 77 años, participó en la Conferencia de Naciones Unidas sobre la Ciencia, organizada hace poco en Budapest por la Unesco y el Consejo Internacional de Ciencia (ICSU).Pregunta. ¿Cómo es el Programa Tams que lidera en barrios deprimidos de Chicago?

Respuesta. Trabajamos en escuelas públicas que yo compararía con las de cualquier ciudad del mundo: Nairobi, Calcuta... Están en barrios deprimidos, muy pobres, con familias que carecen de preparación e interés por la educación; la incidencia del paro es muy fuerte y los críos están en entornos de crimen, de drogas y de bandas. En estos barrios, los chicos están expuestos a toda la agonía, los horrores y la vergüenza de las ciudades americanas. La verdad es que si quieres ayudar a los países en desarrollo no necesitas viajar mucho porque tienes una buena experiencia cerca de casa.

P.¿Cuál es la idea de Tams?

R. Nos concentramos en el mayor problema: la escuela primaria, donde la preparación de los profesores en ciencias y en matemáticas es muy pobre. Sin embargo, los niños son excelentes científicos: hacen preguntas, que es lo que hace un científico. Lo maravilloso es que ésta es una de las mejores vías para interesar a los niños en el aprendizaje porque la forma en que enseñamos ciencia a los muy pequeños es jugando, y eso es divertido. Llevamos 10 años con este programa y los resultados son espectaculares. Tams tiene ahora 65 profesores y estudiantes de universidad dedicados a enseñar a los maestros.

P. ¿Participa usted directamente en este programa? ¿Explota su Premio Nobel?

R. Sí, claro: saco brillo a la medalla y me la cuelgo cuando voy a hablar con los maestros [risas]. Organizo charlas, intento recaudar fondos... Ahora empezamos a ocuparnos de escuelas en otras ciudades con el mismo tipo de problemas.

P. ¿Por qué un físico de partículas, un científico dedicado a algo tan alejado de la experiencia cotidiana, se ocupa de esto? R.Tenga en cuenta el color de mi pelo [completamente blanco]. Me interesé en la educación de la ciencia cuando era el director de Fermilab: el personal era muy competente, se ocupaba estupendamente de los quarks y de las partículas, y yo necesitaba algo que hacer.

P.¿Se puede aplicar la experiencia de Chicago en los países en desarrollo?

R.Sí, y por eso estoy en el comité de Impulso a la Capacidad Científica, de ICSU. Trabajamos con mucha gente de África, de Asia y de Latinoamérica. Creo que he estado en mi vida en un millón de comités y éste es el más increíble: enseguida nos ponemos de acuerdo sobre cómo enfocar el asunto, qué hace falta para que un país sea autosuficiente económicamente y en ciencia y tecnología. Hay que empezar por la escuela primaria y la comprensión social de la ciencia.

P. En muchos países no habrá suficientes profesores para enseñar ciencia a los maestros.

R. Efectivamente. El primer problema es cómo ayudar a los profesores de los maestros utilizando Internet y otros recursos. Hay un montón de excelente material para niños, con equipos muy simples y baratos. Por ejemplo, con un poco de detergente para hacer pompas de jabón, un poco de cartón para hacer tubos y mirar a través de ellos puedes hacer todo tipo de pequeños experimentos con las cosas más simples, y esto permite dar a los críos más pequeños el sentido -no los contenidos de la ciencia, que introducimos más tarde-, sino del proceso de hacer ciencia, del descubrimiento. ¿Sabe usted cuánto dura una pompa de jabón?

P.No.

R.Se lo preguntamos a los niños y tampoco lo saben: unos dicen que una hora; otros, que un segundo. Entonces, les decimos: "Hagamos un experimento". Les damos un barreño con agua y detergente para que hagan pompas de jabón y midan cuánto duran. Luego les planteamos cómo saber que lo que han averiguado es correcto, cómo comprobar los resultados. Adquieren una idea de cómo organizar los datos apuntando el tiempos de muchas pompas y cual es el más frecuente. Los niños hacen estos experimentos en equipos y aprenden a predecir observando los resultados.

P. ¿Es cierto que la educación en EEUU no es tan buena como solía ser, sobre todo en ciencia?

R. Sí. Es un enorme problema. Todos los países están preocupados con la educación, que es el corazón de la cultura. P. ¿Influye esto en la percepción pública de la ciencia? Antes, la sociedad veía la ciencia como algo positivo, y ahora crecen las reticencias.

R. Es cierto. Tenga en cuenta que la ciencia estuvo implicada en el armamento nuclear y eso no se ha olvidado. La tecnología procedente de la ciencia es positiva, pero también ha tenido aspectos negativos. Si mira la ecología, los daños a la biosfera, a la capa de ozono, el calentamiento global, etcétera, todo esto viene de una utilización muy despreocupada y descuidada de la tecnología.

P. ¿Por qué?

R. Prácticamente cualquier tecnología tiene un beneficio, pero también una cara oscura, y hay que elegir. ¿Quién? Los políticos toman las decisiones, y se puede usar la tecnología nuclear para la medicina o para hacer armas. Pero soy muy optimista y creo que la democracia se extiende y que la sociedad, cada vez más, asumirá este tipo de decisiones... Si la gente comprende las cuestiones de ciencia para utilizarlas en su beneficio, se alcanzará un nuevo compromiso para el bienestar de la humanidad, como indica la Declaración de la Conferencia sobre Ciencia.

P.¿Esta percepción de la ciencia tiene que ver con la proliferación de creencias anticientíficas en la sociedad?

R. Sí, y es un problema. Las abduciones por extraterrestres, la astrología, los adivinos y todo eso son fundamentalismos radicales. Hay fundamentalismo no sólo en Irán, en Irak o en Israel; también en las calles de las ciudades americanas o europeas. Los fundamentalismos son lo opuesto a la ciencia, son sistemas rígidos de creencias que no toleran discusión alguna.

P. ¿Cómo se combaten?

R. No lo sé..., excepto mediante la educación. Cuando educas a los niños les enseñas a ser escépticos, a pedir pruebas en lugar de creer. ¿Que has visto platillos volantes y extraterrestres? ¡Venga ya!

P. ¿Qué le parece la Declaración de la Conferencia?

R. Las declaraciones son preciosas, el nuevo compromiso es maravilloso. Pero, ¿qué efecto va a tener? ¿Cuál es el paso que debemos dar para que no se quede en pura teoría? La Declaración carecerá de contenido si no elevamos la cultura científica del mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de julio de 1999

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