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La Fundación Miró expone los últimos premios Mies van der Rohe

,La fachada del Museo de Arte de Bregenz es todo un manifiesto arquitectónico. El volumen del suizo Peter Zumthor posee una dimensión urbana excepcional. Respetuoso con el contenido, el edificio ganador del último Premio Mies van der Rohe de arquitectura es a un tiempo recatado y atrevido. Junto al proyecto de Zumthor, la Fundación Miró de Barcelona exhibe hasta el 12 de septiembre maquetas, planos y fotografías de los finalistas de la sexta edición de este premio.

El museo austriaco es uno de los últimos trabajos de Zumthor, un arquitecto conocido por su relación con el minimalismo arquitectónico. Este estilo reciente ha hecho de la reducción, la sustracción y la discreción su sello distintivo. Así, al ornamento que decora algunos inmuebles, los llamados minimalistas oponen el uso de materiales nobles que, por su alta calidad, preservan el edificio, no interrumpen los espacios y, además, terminan resultando ornamentales. Entre las maquetas, planos y fotografías de los otros ganadores del premio europeo están la vivienda en Burdeos del holandés Rem Koolhaas; el Museo Judío, de Daniel Libeskind, en Berlín; la Fundación Beyeler, de Renzo Piano, en Basilea, y dos trabajos en Portugal: la iglesia de Santa María en Canavezes y el hospital del convento de Santa Maria do Bouro en Amares, de Alvaro Siza y Eduardo Souto de Moura, respectivamente. Entre los finalistas destacan también las obras de cuatro estudios españoles: el museo de Arte Moderno que Rafael Moneo levantó en Estocolmo; el centro cultural que Juan Navarro Baldeweg ha construido en Villanueva de la Cañada; la piscina cubierta de San Fernando de Henares, obra de Luis Moreno Mansilla y Emilio Tuñón, y el Museo Universitario que Alfredo Payá realizó en Alicante. La otra cara de la exposición la forman los proyectos finalistas de la primera edición latinoamericana del premio. El edificio de usos múltiples de Televisa levantado en la ciudad de México por el estudio TEN Arquitectos propone, en palabras del jurado del galardón, "una solución unitaria a un programa complejo y establece una actitud tecnológica y formalmente innovadora". Lejos de ahondar en la tradición constructiva de la arquitectura moderna mexicana, el edificio de Enrique Norten y Bernardo Gómez-Pimienta representa, según el crítico Miquel Adriá, "la vanguardia en el contexto relativamente conservador de la sociedad mexicana". La exposición, que se pudo ver parcialmente durante el Salón Construmat, que se celebra en Barcelona, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y en la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires, permanecerá en la Fundación Miró hasta el 12 de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de julio de 1999

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