Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una huelga general pone en jaque al Gobierno de Ecuador en plena negociación con el FMI

Ecuador se despertó ayer sin transporte público, con las carreteras cortadas y con incidentes violentos a pesar de la decisión del presidente, Jamil Mahuad, de dar marcha atrás para tratar de impedir el éxito del "levantamiento popular" contra el aumento del precio de los combustibles. Mahuad anunció ayer "la congelación de los precios de la gasolina y el diesel hasta" final de año. Los sindicatos de transportistas, en huelga desde el día 5, no han respondido al anuncio. La huelga general se produce cuando delegados del FMI negocian en Quito la concesión de un crédito millonario a Ecuador.

El "levantamiento popular e indígena" -convocado por el Frente Patriótico (FP), los sindicatos de transporte, los maestros y la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador- debía empezar ayer. Y ya en la noche del domingo al lunes el Ejército respondió con disparos a un grupo de indígenas que trataba de cortar la carretera Panamericana en la población andina de Latacunga, 180 kilómetros al sur de Quito. Al menos 17 personas resultaron heridas de bala, ocho de ellas de gravedad, según el propio Ejército. En la provincia contigua de Chimborazo, en Ríobamba, los indígenas también realizaron cortes de carreteras y tomaron las antenas de la empresa estatal de telecomunicaciones. El riesgo de falta de abastecimiento crecía en varias ciudadades ya que el paro de los camioneros es efectivo.

Estos incidentes hacían augurar el rebrote de la violencia que el país está viviendo desde que el 5 de julio los transportistas públicos y privados iniciaran las protestas contra el aumento de los combustibles (un 13,1% en un año) en un país exportador de crudo, a pesar de que el Gobierno decretó el estado de emergencia y militarizó el territorio.

Quizá por ello, y por la presencia en Quito de una delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI), Mahuad decidió congelar los precios actuales del combustible. Precisamente es al FMI a quien culpan los partidos de oposición y las organizaciones sociales de la política de Mahuad y de la grave crisis económica que vive el país -un 50% de inflación, más de la mitad de la población en el desempleo, la moneda nacional (el sucre) se ha devaluado un 100% desde que Mahuad llegara al poder en agosto de 1998, y la pobreza extrema, según la ONU, ya afecta a casi un 60% de la población; tres bancos cerrados, diez intervenidos y el 50% de los depósitos congelados por orden del Gobierno.

"El presidente espera que esta muestra de sensibilidad [la congelación] para llegar al entendimiento nacional encuentre la debida respuesta de los sectores para que el país recupere la normalidad", dijo ayer el responsable de Hacienda, Jaime Durán.

Las esperanzas de Mahuad

Durán insistió en la importancia de que los delegados del FMI que visitan Ecuador "comprendan la situación". Algo clave si se considera que Mahuad ha cifrado todas sus esperanzas en un crédito del FMI por valor de 400 millones de dólares (unos 64.000 millones de pesetas) que le permita apuntalar la reserva monetaria y financiar el déficit fiscal para pagar los sueldos que, desde hace semanas, no reciben los empleados públicos. Además, ese crédito de coyuntura permitiría a Ecuador acceder a otros préstamos multilaterales por valor de hasta 1.500 millones de dólares. Sin embargo, Nelson Chávez, presidente de la federación Nacional de Transporte pesado, dijo ayer que la "congelación del precio de los combustibles es parte de la fórmula" para alcanzar un acuerdo, pero insistió en que el combustible debe bajar de precio y añadió que "con bala y sangre [Mahuad] no puede tratar". Ayer, la Federación de Exportadores de Ecuador se sumó al coro de críticas que se oponen a la política de Mahuad. Luis Madonado, el presidente de la Federación, dijo ayer que "han caído dramáticamente las exportaciones de materias primas para el sector agrícola-industrial y los materiales de construcción [cayeron un 46%]" respecto al primer semestre de 1998. "El aparato productivo está paralizado", concluyó Maldonado, quien acusó a Mahuad de "obrar exclusivamente sobre la capacidad de consumo de la gente, disminuyéndola dramáticamente".

Por su parte, el jefe del Mando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Ecuador, general Carlos Mendoza, pidió tranquilidad al país porque "los únicos que tienen el problema de los enfrentamientos son los pobres, las Fuerzas Armadas y la policía", y el resto de la población "no sufre consecuencias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de julio de 1999

Más información

  • Ocho personas, heridas graves al abrir fuego el Ejército contra un grupo de indígenas