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Antich intenta conciliar a los nacionalistas para formar el Gobierno balear

El PP de Baleares se considera "resignado, preocupado pero sin sorpresa" en la oposición, según su presidente Juan Verger, tras la decisión de Unió Mallorquina (UM) de apoyar al PSOE en vez de a un gobierno de centro derecha. Sin embargo, horas antes de la constitución hoy del Parlamento regional, en el pacto alternativo (PSOE, UM, PSM, IU-Els Verds y Progresistas de Ibiza y Formentera) se negocia -con dificultades con los nacionalistas- el complejo y escalonado reparto de las áreas de poder en las diferentes instituciones que, previsiblemente, cambiarán de color por primera vez en la época democrática.

"Hemos aunado fuerzas y demostrado que sabemos consensuar durante cuatro años en Mallorca y en dos elecciones en Ibiza y Formentera; superaremos el reto con madurez", dijo anoche Francesc Antich, candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno balear, que intenta templar las divergencias abiertas entre sus socios de la alianza de centro izquierda, el Partit Socialista de Mallorca (PSM) y Unió Mallorquina (UM). "Habrá acuerdo de estabilidad porque no quiero ser un presidente de quince días", añadió. El PSM votará hoy a los candidatos progresistas y nacionalistas de la Mesa del Parlamento, con la finalidad de apartar al PP, y también está dispuesto a apoyar a Antich en el Gobierno. Sin embargo no asegura que suceda igual en el resto de votaciones de las próximas semanas en el Consell de Mallorca, que ha sido asignado a UM casi en exclusiva.

Antich observa que el PP efectuó una oferta "escandalosa y mercantilista a UM", cuya presidenta Maria Antònia Munar siempre advirtió de que pretendía dominar el Consell de Mallorca. En esta institución cedieron socialistas e IU-Verds pero ahora los del PSM consideran que el pacto mallorquín es "excesivo y humillante" para su partido, que estableció por error un bloque nacionalista con UM, que duró tres días. "Si no se cambia el acuerdo será la muerte del PSM", han dicho sus dirigentes.

Antich, de 40 años, es abogado y funcionario y formó parte del equipo de Urbanismo del histórico alcalde de Palma durante 13 años, Ramon Aguiló. El candidato ha gestionado Medio Ambiente en el Consell de Mallorca y ha sido alcalde de Algaida, un pueblo mallorquín de 3.800 habitantes, que fue un feudo nacionalista de izquierdas; él mismo militó seis años en el PSM antes de incorporarse al PSOE a los 24 años. Conoce, pues, el temperamento de sus socios críticos. "Espero", manifiesta, "que no se pierda una oportunidad histórica de cambio, que se alcance una nueva manera dialogante de gestionar la cosa pública, nítidamente, con un estilo ético de Gobierno. Hay que parar la destrucción del territorio, frenar la economía especulativa y poner coto a la corrupción de la época del PP".

Antes de diseñar su Gobierno, Antich debe sellar un pacto interno entre los grupos mallorquinistas, UM y PSM, que han establecido una dura pugna entre sí por el ejecutivo insular de Mallorca. UM con el 7,3% de los sufragios y tres diputados, tiene los votos decisivos en el conjunto de una probable nueva mayoría progresista en toda la comunidad autónoma, que relega al PP (43,9% de los votos y 28 diputados) a la oposición por primera vez desde 1983.

El PSM (11,7% y cinco diputados) mantiene una postura cerrada e intransigente: no quiere que se prime a UM -competidor en un espacio político de crecimiento limitado-, dándole el control exclusivo de Mallorca mientras la izquierda gestionaría en solitario el Gobierno balear. El PSOE ( 26, 9% de los votos y 17 diputados) ha ofrecido a los nacionalistas socialistas compartir los ejes del programa del nuevo Ejecutivo, entregándole tres carteras de más peso y la vicepresidencia económica, con la anuencia del otro aliado IU-Els Verds (5,45% de los votos y cuatro diputados).

Francesc Antich comentó que "existen advertencias catastrofistas sobre el futuro de un Pacto Progresista de cuatro partidos pero hay que recordar que el PP en Baleares, un solo partido, tuvo tres presidentes autonómicos en una legislatura, debido a sus casos de corrupción y de enfrentamientos". El numero uno socialista cree que "en la derecha hay un montón de sensibilidades y sectores internos en permanentes negociaciones y presiones. Los más duros tienen multitud de problemas".

Tras 16 años continuados en el Gobierno balear, el PP queda fuera de las instituciones si se confirman las actuales circunstancias políticas. El posible nuevo Ejecutivo presidido por el PSOE reclamará al Gobierno de Aznar que ofrezca las mismas competencias y financiación que negoció con UM. Para Antich "el PP nacional y Aznar han intentado comprar escaños, jugar con competencias para conservar un gobierno, manipulando los presupuestos del Estado. No es de recibo. Han roto las reglas del funcionamiento democrático, es impresentable, una fantochada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de julio de 1999

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