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Barberá consiente abrir a una discoteca de Las Arenas que no ha superado la inspección Los socialistas consideran que existe trato de favor a los empresasrios que la regentan

Las discotecas del recinto del balneario de Las Arenas de Valencia se encuentran en situación irregular, según la oposición municipal, que ha acusado a la alcaldesa, Rita Barberá, de conceder un "trato de favor" a los empresarios que las regentan. Dos de las discotecas que en los últimos veranos funcionaron en ese privilegiado emplazamiento han vuelto a solicitar este año la licencia de actividad, que el Ayuntamiento les ha concedido de forma provisional a pesar de que los locales no han adoptado todas las medidas exigidas. Una inspección municipal ha constatado que las instalaciones no cumplen los requisitos. Pese a todo, ambas han vuelto a abrir sus puertas este año y funcionan con normalidad.

La comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia se pronunció el pasado mes de junio a favor de la concesión de las preceptivas licencias de actividad solicitadas por la mercantil Residencial Beniluz,SL, para volver a poner en marcha este verano las discotecas Floridita y Caballito de Mar, que durante los últimos veranos han funcionado en el recinto de Las Arenas, de propiedad municipal. En vista de ello, la unidad de Actividades y Espectáculos Públicos resolvió conceder la licencia de instalación al segundo de los establecimientos citados, aunque condicionaba la efectividad de la licencia al cumplimiento de una serie de requisitos técnicos. Además, advertía expresamente de que la licencia "no autoriza los conciertos ni las actuaciones en directo". La discoteca empezó a funcionar, pero la inspección efectuada por los servicios municipales detectó deficiencias, según fuentes de la oposición, que aseguran que esos defectos aún no han sido subsanados. Además, Caballito de Mar ha anunciado actuaciones en directo. Por si fuera poco, el Ayuntamiento concedió la licencia a este establecimiento días después de la apertura de un expediente sancionador tramitado a raíz de una inspección que determinó que estaba funcionando sin los preceptivos permisos. Pero el local no fue cerrado, como sí se ha hecho en otros casos similares. Mientras tanto, la otra discoteca, Floridita, a pesar de carecer de todos los permisos, viene abriendo sus puertas desde el pasado mes de junio. Por todo ello los socialistas consideran que el Ayuntamiento está dando un "trato de favor" a estas discotecas que funcionan en el privilegiado emplazamiento del balneario de Las Arenas, junto a la playa. Mientras tanto, la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) valenciano tiene sobre la mesa una denuncia de un vecino de la zona, José Mendoza, quien ha vuelto a la carga al ver que no ha servido de nada que un juez le diera la razón el pasado año tras un recurso que presentó por vulneración de los derechos por los ruidos que generan esas discotecas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de julio de 1999