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El PP ofrece a Unió Mallorquina la nacionalidad histórica y 100.000 millones para Baleares

El Partido Popular y el Gobierno han lanzado una oferta espectacular a Unió Mallorquina (UM) -que de momento no ha sido aceptada- para evitar la pérdida del control de una comunidad que la derecha balear mantiene desde 1983. El partido de José María Aznar está dispuesto a reconocer que las Islas Baleares sean consideradas "nacionalidad histórica", a otorgar una financiación autonómica adicional de 100.000 millones de pesetas en cuatro años y a equiparar su sistema fiscal al de Canarias. El objetivo de la oferta, que no figuraba en el programa electoral del PP, es lograr los votos de UM para posibilitar la investidura del popular Jaume Matas. UM, por su parte, ha reclamado un concierto económico similar al vasco.

El PP, con el 43% de los votos emitidos en las islas el pasado 13-J, ha perdido el control de los consejos insulares de Ibiza, Formentera y Menorca. Mallorca está a la espera y la alcaldía de Palma en litigio judicial por recuentos de mesas. La propuesta política del PP, avalada por el secretario general Javier Arenas y La Moncloa, según fuentes próximas a los negociadores, es "una copia del modelo canario y del acuerdo con Coalición Canaria" y "bastante nacionalista y centrista", según el presidente balear Jaume Matas. La oferta se formuló exclusivamente para conseguir los tres votos de UM, que preside Maria Antonia Munar, necesarios para que el PP (que tiene 28 escaños) restablezca la mayoría absoluta perdida. El parlamento balear tiene 59 escaños.

El grupo mallorquinista sería favorecido por su alianza con el Partido Popular con cuotas exclusivas de poder en Palma y el Consell de Mallorca. También se le otorgarían varios cargos institucionales, como la Presidencia del Parlamento y un escaño de senador, así como puestos de influencia en consejos de administración de empresas bajo control del Gobierno de Madrid o de Palma, como Trasmediterránea, Gesa-Endesa y Caixa de Balears Sa Nostra. Además, los populares han presentado en su oferta de pacto a UM una lista de organismos de control y representación autonómica en los que tendría máxima responsabilidad.

Frenar al centro izquierda

El Partido Popular persigue frenar la probable alianza de UM con el centro izquierda-nacionalista, que llevaría al PSOE por primera vez a presidir el Gobierno del archipiélago, tradicional feudo de los populares. Tensiones internas de última hora entre el Partit Socialista de Mallorca (PSM), PSOE, UM e Izquierda Unida-Els Verds dificultaban ayer tarde el pacto para la consecución de la alternativa progresista. El lunes se constituye el Parlamento y, si estos grupos no han alcanzado un acuerdo, el PP se hará con la presidencia por contar con la mayoría simple. UM, tras los resultados electorales comenzó a subir el precio de sus votos y reclamó al PP un pacto bilateral, mientras, por otro lado, exponía a la izquierda sus postulados autonomistas. Los nacionalistas de Mallorca pretenden una especie de restauración histórica, un programa máximo o nuevo "modelo de país": reforma del Estatuto de Autonomía, reconocimiento de nacionalidad como las comunidades que tuvieron Estatuto con la República; un nuevo régimen fiscal con el objetivo final de un Concierto Económico como el del País Vasco y la gestión autonómica de todos los tributos e impuestos (IVA, IRPF y Sociedades). Además la formación nacionalista demandó el traspaso pleno de competencias sobre puertos y aeropuertos, polícía autonómica e instituciones penitenciarias.

Viaje de Javier Arenas

El secretario general del PP, Javier Arenas, tenía previsto viajar ayer a Palma para firmar de manera solemne el acuerdo con UM, pero la visita y el pacto quedaron congelados al anunciar expresamente los mallorquinistas su predisposición a hacer pasar al PP a la oposición. UM, con sus citados tres diputados, liderados por Maria Antònia Munar, es la bisagra imprescindible, la clave para deteminar si el PP continúa en la presidencia del Gobierno regional, con Jaume Matas al frente, o, por el contrario, abre la puerta a un cambio inédito, una nueva época en la política insular que supondría la llegada de la izquierda y los nacionalistas, que suman también 28 escaños. Francesc Antich, del PSOE, estaría en la cúpula de la institución autonómica de Baleares. La nacionalista Munar, en ambas hipótesis, con un gobierno de uno u otro signo, pretende el control exclusivo del Consell de Mallorca y dirigir un equipo de gobierno monocolor, que gestionará las consejerías de Ordenación Territorial, Cultura, Deportes y Acción Social. Munar gobernó una década con el PP (l983-92) y la última legislatura se alió con la izquierda en Mallorca. "El nacionalismo por encima de las derechas y las izquierdas, nosotros somos el centro", manifiesta. Pero la relación de los nacionalistas mallorquines con el PP ha sido nefasta en los últimos años, en parte por el intento de fagocitación que en 1992 el PP -liderado por Gabriel Cañellas- perpetró contra UM.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de julio de 1999

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