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Rostropóvich ve crecer una gran generación de nuevos músicos

Santiago de Compostela

La calidad de los jóvenes solistas de música clásica está fuera de toda duda para Mstislav Rostropóvich, considerado unánimemente como el mejor violonchelista vivo, que señala a compañeros de instrumento como Natalia Gutman y David Geringas o a pianistas como Eugeni Kissin como los que pueden llenar el hueco que dejen los solistas de su generación. "Puedo morirme tranquilo porque hay talentos que pueden alcanzar altas cotas", aseguró el artista ruso, quien no cree que todavía se haya llegado al nivel de los intérpretes de su generación. Rostropóvich ofreció ayer un concierto en la plaza de A Quintana, de Santiago, junto a la Real Filharmonía de Galicia, dentro del programa del Festival Internacional de Música de Galicia.

El violonchelista se declaró feliz por actuar en la capital gallega, una ciudad donde se encuentra cómodo por la "atmósfera particular" que la envuelve. Incluso aseguró que hizo un esfuerzo especial por acudir a Santiago ante la existencia de otros compromisos muy próximos. En el concierto de ayer -para el que se agotó el millar de entradas puestas a la venta- interpretó obras de Haydn, Chaikovski y Prokófiev. El violonchelista explicó durante la rueda de prensa que ofreció en Santiago la razón que le llevó a esperar muchos años para grabar las suites para violonchelo solo de Juan Sebastián Bach, editadas en 1995 y una de las grabaciones fundamentales de su carrera.

Cuestión de edad

"Hay que tener un temperamento especial que sólo da la edad", indicó Rostropóvich, quien considera que este compositor no requiere una interpretación especial, ya que "hay que limitarse a tocar muy bien lo que él nos dejó". En cambio, la posibilidad de conocer personalmente a compositores de este siglo como Shostakóvich sí que permitió al violonchelista introducir más matices en sus interpretaciones. "Para mí, lo más importante es averiguar lo que el compositor quiso expresar con su obra", dijo. Rostropóvich -conocido por sus actividades en defensa de los derechos humanos- expresó su preocupación por la situación política en su país, al que definió gráficamente como "un vaso en el que se han mezclado diversos elementos y hay que esperar a ver qué sale de él". Las elecciones a la Duma y presidenciales que se celebrarán en los próximos meses marcarán el futuro de Rusia "y del mundo", a juicio del artista ruso, que hizo un ruego para que las fuerzas democráticas del país se unan.

El genial violonchelista felicitó a los organizadores del festival por la calidad de las actuaciones programadas y aprovechó la ocasión para señalar que en España se están organizando cada vez más eventos de este tipo. "Eso demuestra que la cultura no está estancada en este país", apuntó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de julio de 1999