El fracaso de público deja en el aire la celebración de un nuevo Rockazoka
Bilbao amaneció ayer con lluvia. Así se abrió la jornada de balance de Rockazoka, el día destinado a encontrar justificaciones a la escasa presencia de público en el primer macrofestival vasco de rock que se ha desarrollado entre el viernes y el sábado. Es el momento de preguntarse qué ha logrado desinflar un certamen que ha contado con un gran despliegue técnico y humano y que ha gozado del respaldo unánime de la prensa. El máximo responsable del festival, José Ángel Serrano, cifraba sus previsiones de público en 10.000 espectadores. Una vez constatado que apenas ha habido la mitad de asistentes, uno no puede evitar que la palabra fracaso ronde su mente. "Creo que ha habido muchas partes positivas. Aunque también alguna negativa, como la afluencia de público, que la esperábamos más elevada y calculamos que en total sólo han pasado por taquilla unas 2.500 personas por día. Pero, dejando aparte el balance económico, creo que el resultado ha sido muy positivo, ya que hemos cumplido todas la previsiones organizativas", asegura el promotor vizcaíno, especialmente satisfecho por la ausencia de incidentes. Consuelos al margen, el taquillaje ha resultado insuficiente para amortizar un montaje que ha requerido la inversión de 60 millones de pesetas. Así, el temido déficit económico hace que no esté asegurada la celebración de una nueva edición. "Si solo dependiera de mí, habría un Rockazoka 2000, pero también están los patrocinadores y mi propio equipo. Yo solo no puedo hacer un festival", asegura un Serrano que ya piensa en abril y mayo como meses idóneos para una nueva cita.


























































