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El ritmo vital de los antepasados

Tanto en el medio rural como en el urbano, las fuentes son elementos característicos e insustituibles que no sólo forman parte del paisaje sino también de nuestras vidas. En torno a ellas han surgido núcleos urbanos, campos de cultivo y se han desarrollado los juegos de la infancia durante generaciones. Las fuentes han marcado el ritmo vital de nuestros antepasados. A ellas acudían los hombres para que abrevara el ganado y las mujeres para lavar la ropa o para acarrear el agua en cántaros hasta el hogar. Las fuentes marcan el centro de las poblaciones o cruces de caminos. Otras, en cambio, diseminadas en el campo, se convertían en el imprescindible sustento de las actividades agropecuarias. Con la finalidad de realizar un estudio integral de las fuentes de la provincia, la delegación de Medio Ambiente y Protección de la Diputación de Córdoba ha financiado el mismo por un importe de 3,5 millones de pesetas. Ricardo Córdoba de la Llave, profesor de la Universidad cordobesa, ha sido el responsable de este trabajo en el que han participado expertos en diversas materias. Durante año y medio se han logrado inventariar 1.300 fuentes en toda la provincia. Ricardo Córdoba reconoce que "el planteamiento inicial fue el de la catalogación de dónde estaban esas fuentes y cuántas son, ya que se conocen mejor las del medio urbano que las del rural". Así se inició un trabajo de investigación documental con cartografía y bibliografía, así como preguntando a los propios vecinos y en los ayuntamientos dónde están las fuentes del municipio. "Muchas de ellas aparecen citadas en documentación del siglo XVI y XVII; hemos ido a buscarlas y allí estaban", añade. Cada una de las fuentes tiene ahora una ficha específica en la que figura su nombre y emplazamiento, los datos históricos que se poseen, sus usos o función en relación con el entorno o la sociedad, la calidad del agua... En este trabajo han participado, además, un biólogo para analizar la vegetación y la fauna del entorno, un arqueólogo, una historiadora y un arquitecto, Juan Cuenca, para dictaminar el estado de conservación de las fuentes y recomendar a los ayuntamientos cómo debe ser su restauración. Las construcciones más antiguas datan del siglo XVI, como la fuente Baena en la localidad del mismo nombre. Córdoba la califica de "magnífica, aunque un poco abandonada". "Sabemos por la documentación escrita que se construye en 1540", explica Córdoba. Además, añade: "No hemos hallado en toda la provincia ningún testimonio material claro y expreso que nos remonte a fuentes de época medieval, es decir, cuya arquitectura actual sea la misma que tenía en la Edad Media". Este estudio integral de las fuentes de la provincia ha dado como resultado un total de cinco volúmenes en los que se condensa toda la documentación histórica, gráfica y cartográfica de cada una de las 1.300 fuentes catalogadas. Pero, además, la Diputación ha editado un libro, resumen de todo este trabajo, en el que figuran las fuentes más significativas. Entre las conclusiones de esta investigación, Ricardo Córdoba destaca que se han marcado dos grandes zonas en la provincia. Así, las fuentes de la zona norte y de la campiña oriental son depósitos en los que se recoge el agua de los veneros, mientras que en la vega del Guadalquivir y en la campiña occidental son fuentes de caños con pilares y albercas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de junio de 1999

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