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Detenido un enfermo que abandona el psiquiátrico de Zamudio para quemar cajeros

J.A.V.G. tiene 33 años y nada en su comportamiento habitual induce a sospechar que es un esquizofrénico que sufre de "delirio en temas políticos". Tras pasar el pasado fin de semana en su domicilio familiar de Sopelana regresó el domingo por la tarde al hospital psiquiátrico de Zamudio, en cuya unidad de rehabilitación está ingresado desde hace varios meses. Apenas dos días después, hacia las seis de la tarde del martes, los médicos comprobaron que el paciente había abandonado el centro sin permiso y lo notificaron a la Ertzaintza. Mientras, el enfermo se dirigió a Algorta. Adquirió dos bidones de gasolina y esperó. A las cuatro menos cuarto de la madrugada de ayer, rompió con una piedra la puerta de acceso a la sucursal de la BBK en la confluencia de las calles Torrene y Algortako Etorbidea y arrojó la gasolina, provocando un incendio. Agentes de la Policía vasca, alertada por los vecinos, sofocaron las llamas y localizaron al autor en las inmediaciones de la entidad y le trasladaron ante el juez. Ésta es la tercera vez que el joven enfermo abandona el psiquiátrico de Zamudio sin permiso para incendiar un cajero automático en Algorta. El 10 de marzo y el 21 de abril pasados su objetivo fue el mismo: quemar uno ubicado en la calle Sarrikobaso, de Getxo. "Aparentemente, el paciente está muy bien y no presenta ningún síntoma que haga pensar que vaya a cometer una acción delictiva. Sus acciones son imprevisibles y por lo tanto muy difíciles de evitar. Esto es lo que ocurrió el martes. Al estar en la unidad de rehabilitación, el enfermo tiene libertad de movimiento por el recinto. No hay vigilancia personal porque no se considera necesario. Así que no se puede decir que se fugara, que se escapara por una ventana; lo exacto sería decir que abandonó el centro sin permiso médico", explicó ayer Francisco Chicharro, director del psiquiátrico de Zamudio. Chicharro recordó que tras la última acción del 21 de abril, J.A.V.G. permaneció bajo vigilancia en Zamudio. Sin embargo, como no sufría síntomas se le permitió gozar de la situación actual. "Es un caso de complicada solución psiquiátrica y social porque su estado mental le permitiría estar de alta en su casa, pero de repente le da el delirio y quema cajeros. Y eso, aunque pueda crear una alarma social, impide la adopción de medidas coercitivas", incide el psiquiatra. Los pacientes en la unidad de rehabilitación pasan una media de cuatro o cinco meses en el psiquiátrico. J.A.V.G. está a punto de cumplir el tiempo máximo. La Ertzaintza informó ayer de que el joven ha sido arrestado por motivos similares otras 10 ocasiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de junio de 1999