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Cambio de rumbo en la lucha contra los incendios

La Generalitat quiere evitar que este año se repita una tragedia como la del año pasado: más de 28.000 hectáreas de bosque fueron devoradas por el fuego. Más personal, más aviones, más puntos de agua, más dinero y un cambio de rumbo son algunas de las medidas que el Departamento de Gobernación ha tomado a modo de prevención. El presupuesto dedicado a la campaña forestal aumentará en 1.600 millones de pesetas -el año pasado era de 2.100 y este año será de 3.700-, el operativo de bomberos lo formarán 5.090 personas y, en lugar de ocho helicópteros bombarderos, habrá once. Pero las modificaciones no se limitan a una cuestión de cifras, hay también un cambio en el modo en el que la Generalitat ha decidido luchar contra los incendios. Este año se estrenarán los GRAF, un grupo de refuerzo de actuaciones forestales formado por 45 bomberos profesionales. Este grupo de élite actuará en acciones como la formación, el análisis y la simulación, y en los trabajos de ataque indirecto o paralelo al incendio. Un ataque que puede incluir desde la eliminación del combustible, potencial alimento del fuego, hasta el ataque paralelo con el fuego, pasando por el contrafuego. En otras palabras, combatir el fuego con fuego, una táctica que hasta ahora era rechazada. El dispositivo de medios aéreos será de 27 máquinas. El consejero de gobernación, Xavier Pomés, quien asistió al vuelo inaugural de 18 de estos aviones -que despegaron ayer desde Sabadell rumbo hacia sus brigadas de destino-, quiso destacar que "este año se ha incrementado en un 40% la capacidad extintora". Ello no se consigue sólo con más aviones; también con nuevos puntos de agua: "Este verano tendremos 126 más, con lo cual aumentará la rapidez de la carga y la descarga", aseguró. A esta flota aérea se le sumarán nuevos contingentes a medida que avance el verano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de junio de 1999