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Entrevista:JAUME SOLER » ALCALDE DE ARBÚCIES

El creador de un "olivo" atípico que declara la guerra a las ETT

Es militante de Esquerra Republicana (ERC), pero en ningún momento se ha planteado renunciar a las siglas del partido independiente que le ha servido la alcaldía en bandeja desde 1979. Jaume Soler, de 49 años, pertenece a la selecta familia de los alcaldes veintegenarios y asegura tener energías para seguir un buen rato más al mando de la alcaldía de Arbúcies, un municipio de 5.000 habitantes situado en la comarca de La Selva. Soler accedió a la política como impulsor de la Assemblea Democràtica d"Arbúcies, en 1971. Cuando llegaron las primeras elecciones municipales de la democracia, en 1979, Soler ya se había rodeado de una red de colaboradores con los que fundó la Candidatura Unitaria y Popular de Arbúcies (CUPA). En esta lista figuraban personas de todas las tendencias, desde el centroizquierda hasta la izquierda más radical, a imagen de lo que muchos años después los italianos bautizaron como olivo. El alcalde de Arbúcies impulsó en septiembre una iniciativa que trascendió la política local: el pleno municipal acordó impedir la instalación de empresas de trabajo temporal (ETT) en el pueblo. Era el primer Consistorio que aprobaba una moción de este tipo y el revuelo no se hizo esperar. El alcalde no se ha cansado de explicar que la moción no era más que una simple declaración de principios, ya que ninguna ETT había pedido permiso para instalarse en el pueblo. A pesar de esto, la delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García-Valdecasas, interpuso una demanda en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña contra la iniciativa. Pero a Jaume Soler no parece importarle demasiado: "Que el Gobierno se postule claramente a favor de las ETT nos ayuda a clarificar aún más cómo es el tipo de gente que nos está gobernando", asegura. Ahora, el alcalde quiere dejar de lado la polémica de las ETT, ya que admite que, en caso de que una de estas empresas quiera instalarse en el municipio, poco podrá hacer el Ayuntamiento para impedírselo. A pesar de esto, Soler mantiene una opinión peculiar de estas empresas y asegura que son las fábricas más peligrosas para la salud psicológica del trabajador y más perjudiciales que una factoría química para el medio ambiente. Pero la política laboral es solamente un punto más de un programa que hace de la CUPA un fenómeno singular en el panorama municipal catalán. Por ejemplo, el municipio destina a proyectos solidarios el 2,2% del presupuesto anual del municipio. En 1986, Arbúcies ya destinaba el 0,7%, un porcentaje aún hoy inclumplido por muchas localidades. La ayuda exterior no ha servido para ocultar los problemas sociales existentes en el municipio, entre los que destaca la integración del centenar de senegaleses residentes en la población. "No hay problemas de racismo, pero aún no se puede hablar de una normalidad total en las relaciones entre las diferentes comunidades", explica Soler. Esta inmigración ha llegado a causa de la floreciente industria de la población basada en la construcción de carrocerías de camiones y en las embotelladoras de agua mineral. El paro ha descendido hasta el 1%, a pesar de los 800 inmigrantes que han llegado durante los últimos 20 años. En la política del día a día del pueblo también tiene un papel muy importante el voluntariado. Ya hace unos años que en el pueblo se ha institucionalizado la costumbre de que los últimos retoques de las obras municipales se acaben con la colaboración de los vecinos. "No es que queramos ahorrar mano de obra, pero creemos que, si todos colaboramos, nos lo hacemos más nuestro", asegura el alcalde. Los detractores de Jaume Soler le retraen un exceso de protagonismo, lo que el alcalde no niega totalmente: "Te vas involucrando en cosas y acabas apareciendo por todas partes", explica a modo de excusa. Estos críticos también aseguran que el éxito de su particular olivo se debe a que ha minado cualquier implantación de los partidos de izquierda. Soler lo niega y asegura que lo que siempre ha procurado desde su partido es "llevar las ideas de la izquierda nacional al municipio". En el mandato que termina, el partido de Soler ha ejercido el poder con el respaldo de seis ediles enfrente a los cinco de Convergència i Unió (CiU). No obstante, en las primeras elecciones democráticas el partido independiente llegó a tener siete regidores frente a otros cuatro repartidos entre un grupo independiente y la Unión de Centro Democrático. En las próximas elecciones, Jaume Soler está convencido de que puede recuperar el séptimo edil -"en 1995 nos quedamos a 14 votos", asegura-. En el pueblo se dice que lo tendrá más fácil, ya que las discrepancias internas de los militantes locales de Convergència i Unió han provocado la aparición de una tercera candidatura: Alternativa dels Independents d"Arbúcies, formada prácticamente en su integridad por militantes y simpatizantes de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), que tendrán que rivalizar con Unió Democràtica (UDC) y con el incombustible alcalde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de junio de 1999