MÚSICATECNOLOGÍA Y "PERFORMANCES" PARA MILES DE PERSONAS

Una fiesta multitudinaria cierra el festival "Insònit" en una antigua fábrica de Alcoy

El festival Insònit, la muestra de ritmos electrónicos y cultura digital de Alcoy, cerró ayer su primera edición con excelentes puntuaciones tanto en asistencia como en calidad de sus propuestas. Cerca de 4.000 personas pasaron desde el jueves por la Llotja de Sant Jordi, vanguardista marco donde se instalaron ordenador con conexión a Internet, estaciones de realidad virtual y piezas de arte digital. El broche lúdico lo puso la gran fiesta en una fábrica inactiva en la Plaza Ferrándiz y Carbonell, donde figuras de la música electrónica nacional e internacional hicieron bailar a 800 personas.

Durante estos cuatro días, la céntrica Plaza de España alcoyana presentaba en la superficie el mismo aspecto plácido que el resto del año, pero bajo el adoquinado bullía la tecnología. Las arcadas diseñadas por Santiago Calatrava acogían colas para aprender a enviar un correo electrónico, participar en debates en línea o encasquetarse un visor de realidad virtual. El sábado por la tarde las actividades se desarrollaban envueltas en una sesión de disc-jockeys sin giradiscos ni lectores de CD: toda la música la llevaban grabada en el disco duro de su ordenador. Los asturianos MP3 DJ System presentaban su programa para convertir la computadora en una cabina de disc-jockey, que puede adquirirse gratuitamente por Internet. Sucedió a su demostración dos performances realizadas por la compañía de danza de Sol Picó, bailarina alcoyana afincada en Barcelona que presentó Les putes strjen el ombre y Love is fàstic, dos piezas incluidas en su último espectáculo. A las diez de la noche, cuando Picó acabó su actuación arropada con una calurosa ovación de sus paisanos, la fiesta en el recinto fabril, con capacidad para 1.500 personas, ya había comenzado. Era demasiado temprano y eso provocó que la actuación ecléctica y tribal de Adán Seva se perdiera en una sala vacía que no comenzó a llenarse hasta pasada la medianoche. Un error que el organizador de Insònit, Nando Boronat, espera corregir el año que viene. Pero a partir de las dos de la madrugada el público supo responder a lo que se le ofrecía desde el escenario principal, pese a que no siempre mantuvo niveles aceptables. A Adán Seva le sucedió en el escenario Professor Angel Dust, que ofreció un set convincente con la ayuda de Lippo. Roberto C defraudó con un repertorio pensado para ponérselo al público demasiado fácil. Al albaceteño Mel Allen, pese a que su demostración en vivo de drum"n"bass le hizo protagonista de los mejores minutos de la noche, le perdió en algunos momentos su incomprensible gusto por las sirenas y los intermedios demasiado marrulleros. Todo acabó cerca de las siete de la mañana, mientras en el exterior nacía el nuevo día acompasado por los ritmos rudos del británico Soul of Man y en el chill out (sala de relajación), el italo-peruano Sandro Bianchi llenaba el aire de melodías licuantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 30 de mayo de 1999.

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