Más de 300 vecinos cortan a medianoche el acceso a Natzaret en protesta por la prostitución callejera
Un cordón humano formado por más de 300 vecinos bloqueó el pasado viernes a las once de la noche los accesos al barrio portuario de Natzaret en protesta por la prostitución callejera. Durante dos horas los manifestantes, pertrechados de pancartas y megáfonos, impidieron el paso de vehículos por el camino de las Moreras, junto al puente de Astilleros. Los vecinos piensan repetir el bloqueo los tres próximos viernes, si las autoridades no toman cartas en el asunto. El acto, convocado por la Coordinadora del Barrio de Natzaret, contó con la presencia de los dirigentes de las dos asociaciones vecinales y los candidatos electorales de UV por el Distrito Marítimo. La coordinadora leyó un manifiesto donde aclaró que "no está contra las prostitutas, la mayoría de ellas explotadas por mafias y traficantes; sino contra la prostitución en la calle". En él se denuncia la "escasa senbilidad" de los gobernantes con los barrios periféricos "al trasladar la prostitución de la Glorieta al Marítimo sin afrontar el problema en serio". Pese a que inicialmente las prostitutas, en su mayoría inmigrantes africanas muy jóvenes, fueron trasladadas por decisión de la Concejalía de Policía Local que dirigía Juan Cotino, a la zona portuaria, poco a poco se fueron desplazando hacia Natzaret. Es más, desde hace un año, cada noche los proxenetas trasladan en furgonetas a grupos de entre 15 y 30 mujeres hasta el puente de Astilleros y las recogen al amanecer. La noche del viernes fue la primera, en varios meses, en la que no se vio a ninguna prostituta en toda la zona.La Brigada de Extranjería de la Policía ha averiguado que, para tenerlas controladas, los proxenetas las someten a ritos de vudú. "Es casi imposible repatriarlas porque no tienen documentación", lamenta un responsable policial, que apuesta por desarticular a los cabecillas de las redes de inmigración ilegal que suelen residir en Madrid. Cada vecino tenía un incidente desagradable que relatar. "Tienes que pasar por ahí con el seguro puesto en las puertas del vehículo y las ventanillas subidas, o se meten dentro del coche sin preguntar", cuenta Antonio Raya, propietario de un desguace. El hijo de Concha Urriaga ha presenciado "numerosas palizas de los chulos a las prostitutas, cuando no consiguen suficientes clientes". Cada mañana tiene que barrer una veintena de preservativos arrojados junto a la puerta de su garaje. Otros jóvenes han tenido que salir huyendo, perseguidos por los chulos, después de dar un frenazo para no atropellar a una de estas mujeres y gritarles que no se pusieran en medio de la calle. La coordinadora reclama el reconocimiento oficial de la prostitución y su ejercicio "en lugares y condiciones adecuadas", que la Administración intervenga contra los "proxenetas, traficantes y explotadores de personas", facilite alternativas de reinserción social y abra un debate ciudadano amplio sobre el tema. "Si no nos escuchan", advierte la presidenta de la Asociación de Vecinos de Natzaret, Filo López, "emprenderemos protestas más espectaculares".
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