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La Audiencia Nacional implica a "autoridades" de Interior en un crimen cometido por los GAL

La Audiencia Nacional condenó ayer a 45 años y ocho meses de prisión al miembro de los GAL Ismael Miquel Gutiérrez por delitos de "militancia en grupo armado", asesinato, depósito de armas y falsificación de documentos. En la sentencia, el tribunal se lamenta de que la causa que juzga el asesinato del ciudadano francés Robert Caplanne el 14 de diciembre de 1985 se vuelva "a cerrar en falso" porque no se haya podido identificar a las "autoridades" del Ministerio del Interior que ordenaron el crimen e integraban la banda armada conocida como los GAL.

La sentencia señala que individuos del Ministerio del Interior o relacionados con ese departamento encomendaron a Miquel "el exterminio de miembros de ETA". Y que esas personas "aún no identificadas" integraban la banda armada de la que Ismael Miquel era "el último eslabón de la cadena". "Ellos le suministraron la información sobre los miembros de ETA que habrían de ser asesinados, incluso sus fotografías", dice la sentencia, "proporcionándole datos a los que por sí mismo nunca habría tenido acceso, la documentación necesaria para adoptar identidades supuestas consistentes en originales sin rellenar del DNI y un carnet de conducir, documentos que sólo están a disposición de determinadas autoridades, y, por último, dinero (en escasa cuantía en relación con la envergadura de la operación), y armas. Ellos son los que integran la banda".El tribunal precisa que la condena a Miquel por pertenecer a la banda es obligada, aunque puntualiza: "Averiguar quiénes eran los demás miembros no nos corresponde".

Mentir "de forma grosera"

Destaca la sentencia que únicamente se ha basado en pruebas y desglosa las manifestaciones del propio Miquel, quien dijo que no iba a "denunciar a sus jefes, ni a declarar algo sobre el asesinato de Robert Caplanne mientras permaneciera en prisión, advirtiendo además que podría haber aclarado muchas cosas en relación con los GAL, y con el asesinato (...) pero siempre que se le pusiese en inmediata libertad".

Miquel admitió en el juicio ser "un confidente de alto standing" y el tribunal, después de escuchar la versión ofrecida por éste en la vista, y la forma en que lo hacía "llegó al total convencimiento" de que era precisamente durante el juicio y no antes, cuando el procesado "estaba mintiendo de forma grosera, pretendiendo imponer condiciones para narrar realidades".

Por este crimen ya fue juzgado y condenado un comando de los GAL, en diciembre de ese mismo año, que mató a Caplanne por error, ya que le confundieron con el miembro de ETA Enrique Errasti Villar.

Sin embargo, la importancia de la sentencia, al margen de la pena impuesta a Miquel y las manifestaciones sobre las implicaciones de personas vinculadas al Ministerio del Interior, radica en que aquél ha sido condenado por pertenencia a banda armada, mientras que el autor material del crimen y los otros miembros del comando lo fueron por asociación ilícita. Y ello después del criterio sentado por el Tribunal Supremo para apreciar la pertenencia a banda terrorista a propósito del caso Marey en el que fueron condenados, entre otros, el ex ministro del Interior José Barrionuevo y el ex secretario de Estado Rafael Vera. Un grupo de los GAL formado por Daniel Fernández Aceña y Mariano Moraleda que asesinó a otro francés, Jean Pierre Leiba, ya fue condenado por pertenencia a banda armada, pero fue en 1985.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de mayo de 1999

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