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Una línea veloz para repartir comidas

El tercer premio, como dicen en el sorteo de lotería de navidad, se fue hasta Lora del Río. De allí son los chicos del Instituto Axati. En principio pensaron crear crear una agencia matrimonial, pero no salió porque otro grupo se hizo con la idea. Ahora se alegran porque su proyecto de reparto de comidas a domicilio ha salido premiado. La empresa se llama Línea Veloz. "Pensamos hacer algo de lo que careciera nuestro pueblo y aquí no hay ni siquiera un servicio de pizzas a domicilio", explica Lourdes Prior, una de las alumnas que ha formado el grupo de cuatro. Macarena Peso, otra de ellas, cuenta que "las niñas de 5º", les propusieron ampliar el servicio con la atención a domicilio para ancianos y niños, de tal forma que la empresa diseñada por estos alumnos contempla la posibilidad de llevar a los mayores las medicinas que necesitan o el traslado y la recogida de niños al colegio. María del Carmen y Juan José Muñoz completan el grupo. Todos estudian 2º de Administrativo y ninguno desecha la idea de montar la empresa que han diseñado cuando acaben los estudios. Han calculado los beneficios: "Por ahora hay pérdidas, y eso que la oficina la montaríamos en un piso y hemos pensado que el padre de uno de nosotros correría con los gastos de luz y teléfono", cuenta Macarena. A cada uno les ha tocado 15.000 pesetas, que ya se han gastado o, si acaso, guardan algo para la feria del pueblo. Pero lo mejor del proyecto empresarial es, según dice Lourde, la portavoz del grupo, "haber trabajado juntos". "Nos hemos hecho muy amigos, nadie se ha impuesto a nadie, todos hemos expresado nuestras ideas". Juan José bromea al afirmar todo lo contrario. Para él, trabajar con tres mujeres ha sido un tormento. "No ha sido difícil, ha sido imposible, ellas son así. Todas en contra de mí. Bueno, ahora en serio, estoy muy contento, nos lo hemos pasado muy bien". Juan José ha sido el que más horas ha pasado delante del ordenador. "Horas, horas, y días". Manuela Millán San Juan es la profesora que ha guiado a estos y a otros grupos del instituto que también han quedado entre los 40 primeros. Uno de ellos ha proyectado montar un restaurante medieval, con precios asequibles, aprovechando que el tío de uno de los alumnos, albañil jubilado, ha construido un castillo en un pueblo de la sierra de Sevilla. No es la primera vez que Manuela Millán anima a sus alumnos a participar en este concurso de la Diputación. El año pasado también lo intentaron, pero en esta ocasión ha habido más suerte. "Con las 50.000 pesetas que ha conseguido el instituto a mí me gustaría comprar material didáctico, juegos de empresas, para el año que viene y también queríamos organizar unas jornadas empresariales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de mayo de 1999