El Gobierno vasco estaba dispuesto a inyectar 300 millones para evitar la suspensión de pagos de Mecapeña

El fabricantes de bienes de equipo vasco, Mecánica de la Peña (Mecapeña), luchó hasta el último minuto por evitar la suspensión de pagos. De hecho, si los dos socios, la multinacional anglonoruega Kvaerner (55%) y el grupo vasco Hi-Tec (45%), hubieran podido hacer frente a letras en periodo de vencimiento, el pasado sábado no se hubiera presentado la suspensión de pagos en un juzgado de Bilbao.El Gobierno vasco tenía previsto un plan de saneamiento que incluía aportar 300 millones de pesetas en un crédito participativo, que computa como fondos propios, y avalar un préstamo por otros 1.000 millones. Los bancos, por su parte, estaban dispuestos a renegociar la deuda a corto plazo, 4.000 millones, y a abrir una línea de crédito de otro tanto.

Sin embargo, la imposibilidad de los socios para aportar una peseta llevó el sábado a Mecánica de la Peña, y a su filial al 100% Mecánica de la Peña Equipos, a presentar la suspensión de pagos con un pasivo exigible de 24.600 millones. De acuerdo con fuentes de la empresa, los activos totales de Mecánica de la Peña, SA ascienden a 23.000 millones de pesetas y 1.800 millones de fondos propios y los de Mecánica de la Peña Equipos, SL, a 6.000 millones y 2.600 millones de fondos propios.

El futuro de Mecánica de la Peña sigue pasando por la reordenación del sector vasco de bienes de equipo, que pasa por la adjudicación de la pública Babcock & Wilcox a la estadounidense McDermott y porque ésta ejerza su opción de compra sobre la participación de Kvaerner en Mecapeña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 16 de mayo de 1999.

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