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LA MAESTRANZA

Encastados novillos de Torrestrella

La casta se le debe suponer a los toros como el valor a los soldados, pero como la pérdida parece irreparable, su hallazgo se convierte en noticia. Y a fe que los novillos de Torrestrella derrocharon casta y nobleza para dar y regalar. Su presentación fue desigual. Los tres primeros, muy chicos. Ninguno derrochó una fortaleza excepcional, y algunos mansearon. Pero todos embistieron con largura y fijeza, y ninguno fue tonto. Colaboraron al triunfo de los toreros y vendieron cara su muerte. Los novillos, pues, protagonizaron un festejo emocionante que no tuvo la rúbrica triunfal, porque a los toreros, aunque lo intentaron con gran voluntad, les faltó el arrebato necesario para exprimir las buenas condiciones de sus oponentes.El que se llevó la peor parte fue Víctor Janeiro, que sufrió una impresionante voltereta al final de una faena templada y de momentos de profundidad y torería. Era un novillo encastado que le permitió al torero sacar a flote lo mejor que lleva dentro. Y lo mejor es su disposición y temple en derechazos largos y bien ligados con auténticos pases de pecho. La faena bajó con la mano izquierda, y cuando cerraba una tanda con la diestra cometió el error de quedarse en la cara del novillo y éste no se lo perdonó. Se lo echó a los lomos, lo volteó con espectacularidad y lo buscó con saña en el suelo. El torero se levantó muy dolorido y fue trasladado a la enfermería, donde se comprobó que no había cornada, pero sí fuertes contusiones que le impedían continuar la lidia.

Torrestrella / El Cid, Contreras, Janeiro

Novillos de Torrestrella, desiguales de presentación, blandos, muy encastados y nobles. El Cid: estocada tendida (oreja); casi entera y tres descabellos (silencio); en el que mató por cogida de Janeiro: pinchazo y estocada atravesada (silencio). Juan Contreras: media perpendicular (vuelta); estocada desprendida (oreja); pinchazo y estocada caída (palmas). Víctor Janeiro: cogido en su primero. Parte facultativo: fuerte contusión en región dorsal y coleta craneal, pendiente de estudio radiográfico. Varetazo corrido en nalga derecha. Pronóstico reservado. Plaza de la Real Maestranza, 2 de mayo. Novillada de abono. Más de media entrada.

Había abierto plaza El Cid, que ha aprovechado su apellido para emular al Campeador. El Cid es un novillero alto, con experiencia y voluntad, pero su toreo peca de escasa personalidad. No entendió a su primero, que tuvo recorrido y nobleza, y lo toreó con rapidez y superficialidad. A pesar de ello, sus paisanos sevillanos de Salteras y un presidente sin criterio se unieron para que paseara una oreja barata. Se limitó a matar el novillo de Janeiro y se empleó a fondo en el cuarto, más encastado y dificultoso que el primero. Se puso muy cerca, aguantó tarascadas, consiguió muletazos muy estimables, aunque quedó la impresión de que no acabó de dominar al novillo. El ánimo no le aguantó lo suficiente para someter su descompuesta embestida.

Y el lote se lo llevó Juan Contreras: bravo, noble y con pocas fuerzas el primero, ante el que demostró que tiene buenas maneras en derechazos muy templados; y un magnífico colaborador fue el quinto, novilísimo y repetidor, al que toreó muy bien por naturales. Le sobró, sin embargo, contoneo corporal y picaresca a la hora de provocar al público para dar una segunda vuelta al ruedo que no le fue concedida. El último novillo, que mató por cogida de Janeiro, se paró demasiado pronto y las palmas fueron a su voluntad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de mayo de 1999