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GUERRA EN YUGOSLAVIA. Política y diplomacia

Rusia comunica al enviado de Estados Unidos su rechazo a una fuerza militar en Kosovo

El vicesecretario de Estado de EEUU, Strobe Talbott, no logró ayer en Moscú que el principal interlocutor de Yugoslavia flexibilizara su posición ni sobre la fuerza de interposición que debe desplegarse en Kosovo para garantizar la vuelta de los desplazados ni sobre el embargo petrolero al régimen de Belgrado, según informaron ayer fuentes oficiales norteamericanas en Washington. Pese a que Talbott calificó las conversaciones de "constructivas", el portavoz del Departamento de Estado, James Rubin, advirtió después de que "Rusia no ha mostrado ninguna modificación sustancial en su posición. No están de acuerdo en una fuerza militar" de interposición en Kosovo.

Rubin, indicó que la OTAN esta dispuesta a detener temporalmente su campaña de bombardeos aéreos si se alcanzara "un compromiso demostrable y verificable" de retirada de las fuerzas militares y parapoliciales serbias de la provincia de Kosovo. La "pausa" en los ataques aéreos ya fue suscitada hace más de una semana por Alemania como paso previo a una solución negociada. El portavoz del Departamento de Estado indicó que Rusia tampoco ha cambiado de postura en relación con el despliegue de una fuerza militar internacional en Kosovo, en la que los aliados exigen que la OTAN tenga una presencia sustancial para garantizar el regreso de los refugiados. Moscú, además, aboga por el cese inmediato de los ataques para abrir una nueva ronda de negociaciones.

A pesar de esta falta de avances, las conversaciones que el enviado especial norteamericano ha mantenido en Moscú demuestran que la vía diplomática se mantiene activa, pese al incremento de los ataques aéreos sobre Yugoslavia y el aumento del número de aviones nodrizas y de reconocimiento, que permitirán lanzar una campaña de bombardeos más intensa y precisa.

Talbott viajó de Moscú a Berlín para entrevistarse con el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, y el ministro alemán de Exteriores, Joschka Fischer. Annan, que ha dado su apoyo moral a la ofensiva aliada, es esperado este jueves en Moscú.

Alemania, como presidente semestral de la Unión Europea mantiene abiertos todos sus canales diplomáticos con Rusia para buscar una salida a la crisis.

Fuentes diplomáticas españolas que asistieron a la reciente cumbre de Washington de la OTAN indicaron que los aliados trabajan para convocar una reunión del G-8 como forma de abrir nuevas vías para buscar un acuerdo.

Según las las declaraciones públicas de Talbott y sus dos interlocutores en Moscú -el ministro de Exteriores, Ígor Ivanov, y el enviado especial del Kremlin para los Balcanes, el exprimer ministro Víktor Chernomirdin-, la visita a Moscú del diplomático norteamericano habría sido un éxito. Talbott dijo haber tenido "conversaciones constructivas, serias y francas", mientras que Ígor Ivanov señaló que en muchos puntos referentes a la crisis de Kosovo las posiciones de Rusia y EEUU "coinciden o son cercanas".

Pero las divergencias continúan; no se movieron un ápice: Rusia se sigue oponiendo a los bombardeos de la OTAN y al despliegue de una fuerza de interposición para garantizar la paz en Kosovo, y advierte de que ignorará el embargo petrolero que la Alianza ha decidido imponer a Yugoslavia.

El esfuerzo diplomático ruso continuará esta semana con la visita a Moscú de Annan, y del ministro de Defensa alemán, Rudolf Scharping, quien viajará hoy a la capital rusa para reunirse con su homólogo, Ígor Serguéyev, y con el ministro de Exteriores, Ivanov.

Concesiones de Milosevic

Chernomirdin reconoció ayer que las concesiones que logró la semana pasada de Belgrado están muy lejos de satisfacer las exigencias de la Alianza aunque dejó abierta la puerta a nuevas conversaciones. "Milosevic está de acuerdo con el despliegue de una presencia internacional en Kosovo bajo el paraguas de la ONU y formada sólo por los países que Yugoslavia acepte y con una fuerte presencia de Rusia", aseguró anoche Chernomirdin a la televisión rusa. Uno de los temas escabrosos tratados entre los rusos y Talbott fue el embargo petrolero contra Yugoslavia, que Rusia ha decidido ignorar. El Kremlin mantiene que sólo la ONU puede aprobar sanciones o embargos, y si otra organización lo hace son obligatorios sólo para sus miembros.

Mientras, el ministro de Defensa ruso, Ígor Serguéyev, anunció que como consecuencia de la reciente cumbre de la OTAN, Rusia tendrá que revisar su propia doctrina militar. Moscú, señaló Serguéyev, está especialmente preocupada por dos puntos de la nueva concepción estratégica de la OTAN: "La posibilidad de usar las fuerzas de la Alianza fuera de los límites de su zona de responsabilidad en todo el espacio euroatlántico, y de hacerlo sin la sanción de la ONU".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de abril de 1999