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Reportaje:

Un desayuno modelo

Leche, tostadas de pan integral, jamón serrano, naranjas, peras y tomates crudos. Éste es el apetitoso menú del desayuno que compartieron ayer 40 escolares de entre cinco y siete años del colegio Infanta Elena de Pozuelo de Alarcón (65.559 habitantes). Pero este desayuno es toda una excepción porque empezar el día con una comida completa es algo inhabitual en los hogares españoles. Así lo asegura una encuesta elaborada por el Ayuntamiento entre 300 niños y niñas de 10 y 11 años. Para cambiar los malos hábitos se desarrolla el segundo programa educativo Aprende a Desayunar, dentro de la Cuarta Semana de Nutrición y Salud de la Comunidad de Madrid. La ausencia de fruta en el desayuno es notable, aunque no se trata de una cuestión de elección ni de gusto. Luis, de siete años, y María, de cinco, dos de los 1.880 niños que participarán del programa en Pozuelo durante esta semana, asintieron con la cabeza que les gustaba comer frutas por la mañana. La imagen era elocuente: no podían hablar porque estaban ensimismados en su alimentación, él con un pedazo de naranja y ella con otro de pera.

La Consejería de Sanidad y Servicios Sociales con la colaboración de la Concejalía de Educación divulgan estos conocimientos entre los padres con el fin de que comprendan la importancia del desayuno en la dieta, principalmente en la de sus hijos más pequeños. Las teorías y demostraciones en esta materia se imparten desde el lunes y hasta el viernes en nueve colegios (seis públicos y tres privados).

Para potenciar un desayuno sano y energético, la primera comida debe contener lácteos, grasas vegetales, frutas y proteínas, fundamentalmente para que los escolares tengan un rendimiento físico e intelectual apropiado en la mañana. Sanidad organizó, además, una serie de charlas y mesas redondas sobre la importancia del desayuno como la primera comida del día en algunas ciudades de la región.

Antiguamente, en España, el desayuno era uno de los principales alimentos, incluso se tomaban sopas, explican técnicos de la consejería. Actualmente, esta práctica está en desuso por el poco tiempo disponible, las grandes distancias y la incorporación de la mujer al trabajo, entre otros factores. El resultado es el abuso en el consumo de bollos industriales y una dedicación aproximada de cinco minutos a esta comida (el ideal es 15 minutos). El desayuno tiene que aportar una cuarta parte de las calorías diarias que debe ingerir una persona (los niños tienen que consumir aproximadamente 2.500 calorías). Entonces, los padres no deben olvidar que un desayuno equilibrado otorga energía y nutrientes, disminuye la obesidad y favorece el rendimiento escolar.

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