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Una autoridad muy controvertida

Desde que Ramon Vaqué accedió a la alcaldía de Sant Pere de Torelló hace ocho años, este pueblo de 2.000 habitantes de la comarca de Osona no ha dejado de proporcionar las más variopintas noticias. La implicación del alcalde en el caso ha sido la más notoria. En Sant Pere de Torelló, pronunciar el nombre de Vaqué suele ir seguido de un gran revuelo entre sus acérrimos defensores y entre sus no menos apasionados detractores. Los que le defienden, que son la mayoría, suelen argumentar las ventajas de una central térmica que construyó el Ayuntamiento y que proporciona calefacción y agua caliente a toda la población; la mejora del centro histórico y la construcción de un gran polideportivo, una gasolinera municipal y una piscina pública que es la envidia de los municipios vecinos. Todas estas infraestructuras, poco frecuentes en municipios de 2.000 habitantes, han sido financiadas mediante fórmulas que la oposición nunca ha logrado descifrar, pero que la mayor parte de la población se abstiene de criticar. La mayoría absoluta con la que cuenta el alcalde le ha permitido acallar a la oposición, a veces con malas maneras, como ocurrió en un pleno "porque ya habían hablado demasiado". En 1997, mientras la oposición denunciaba un déficit de 300 millones de pesetas, Vaqué presentaba un plan de inversiones para 10 años que rozaba los 3.000 millones. Cuando en 1993 estalló el caso Sant Pere de Torelló, decenas de vecinos salieron a la calle para defender a su alcalde. Estas manifestaciones tenían como escolta a Ramon Ullastre, que el mes pasado fue detenido como presunto integrante de la banda que secuestro a la farmacéutica de Olot, Maria Àngels Feliu. Ullastre llegó a vigilar en más de una ocasión los siempre complicados plenos municipales.

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