Los conflictos internos del PP gallego complican sus expectativas electorales

Los conflictos internos se suceden en el PP gallego desde que hace 10 meses ofreciese un insólito alarde de unanimidad en su último congreso regional, en el que los 4.000 compromisarios asistentes votaron como un solo hombre. Las fricciones se han desatado con especial encono en las principales ciudades: Vigo, A Coruña y Santiago, donde las pugnas por la elaboración de las listas han alimentado los enfrentamientos y comprometido las expectativas del partido de Manuel Fraga para las elecciones municipales del próximo 13 de junio.Durante el congreso, celebrado en mayo de 1998, nadie quiso deslucir la ceremonia, ni siquiera los dos ministros gallegos, Mariano Rajoy y José Manuel Romay, relegados a un segundo plano en favor de la alianza de los barones provinciales encabezada por el secretario regional, Xosé Cuiña. Pero días después del congreso, el ministro de Sanidad emprendió una ofensiva para hacerse fuerte en A Coruña, donde es presidente provincial del partido.

Los últimas escaramuzas en A Coruña han saltado por la decisión de Romay de relegar de las candidaturas al presidente de la Diputación y del equipo de fútbol del Deportivo, Augusto César Lendoiro, a quien Cuiña había usado en el congreso para arrinconar al ministro de Sanidad. Lendoiro ha dedicado amargos reproches a Romay, si bien promete que no sembrará discordia en la campaña.

Pese a haber sido el eterno derrotado en las batallas por la alcaldía de A Coruña contra el socialista Francisco Vázquez, Lendoiro goza, gracias al fútbol, de una popularidad muy superior a la de cualquier otro dirigente del PP local. Sobre todo si se le compara con el nuevo candidato, el profesor universitario Antonio Erias, tan poco conocido que las encuestas le auguran un batacazo.

Auditoría en Ribeira

Nuevos acontecimientos sobresaltaron a Romay el pasado viernes, cuando el Consello Galego de Contas anunció que enviará a la fiscalía del Tribunal de Cuentas los resultados de la auditoría sobre la gestión económica del municipio de Ribeira (A Coruña) al advertir posibles indicios de delito. El alcalde de Ribeira, José Luis Torres Colomer, había sido designado días antes como candidato a sustituir a Lendoiro en la presidencia de la Diputación. La airada respuesta de Torres revela el ambiente que se vive en el partido: atribuyó la investigación contable a una "mano negra" y dejó caer que no descarta que ésta actuase desde el propio PP. Estas declaraciones irritaron a Fraga, quien las consideró "especialmente desafortunadas" y amonestó al alcalde por su poca "prudencia". Para rematar, el presidente de la Xunta advirtió de que "el partido tomará nota" de lo que decida el fiscal sobre el caso de Ribeira.Las descalificaciones públicas entre militantes del PP también han resonado en los últimos días en Santiago. Fraga designó como salomónico candidato a Dositeo Rodríguez, su consejero de Presidencia durante los últimos ocho años. Los ediles actuales, marginados de las listas, dudan de la idoneidad de Rodríguez y se quejan de la escasa democracia interna.

En su feudo de la provincia de Pontevedra, a Cuiña también se le ha acumulado el trabajo. En Vigo, el secretario regional apartó de las listas al actual alcalde, Manuel Pérez, y desde entonces ambos se han dedicado a hacerse la vida imposible. Y en Vilagarcía de Arousa la dirección local ha revocado el nombramiento del candidato elegido hace sólo tres meses.

Los conflictos afloran incluso en localidades importantes de Lugo y Ourense, provincias donde los barones ejercen un férreo control. En Sarria (Lugo), el actual alcalde del PP formará una lista independiente, mientras que la agrupación local de O Barco (Ourense) está enfrentada a la dirección provincial por imponerle un candidato contra su criterio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de marzo de 1999.

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