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Tribuna:

Barcelona con Bosnia, todavía

XAVIER RIUS-SANT De no haberse producido el ataque aliado contra Yugoslavia, estos días se estaría celebrando en la capital de Bosnia la Semana Cultural de Barcelona en Sarajevo, en el marco de la cual los alcaldes de ambas ciudades hubieran inaugurado el reconstruido barrio de olímpico Mojmilo y el Palacio de Hielo de Zetra, símbolo de la ciudad que acogió los Juegos de Invierno de 1984. Barcelona, que se comprometió ya durante el cerco de la ciudad a colaborar en su reconstrucción, ha llevado a cabo en Sarajevo lo que es sin lugar a dudas el proyecto de solidaridad internacional municipal más ambicioso realizado jamás desde España. Además del Palacio de Zetra y de las 1.147 viviendas de Mojmilo -algunas de las cuales eran totalmente inhabitables, sin paredes frontales y repletas de granadas sin explotar-, ha reconstruido el Centro Médico y otros equipamientos de dicho barrio, así como medio centenar de casas de la localidad cercana de Kasatici. La ayuda en reconstrucción realizada por Barcelona asciende a 4.280 millones de pesetas, que han sido aportados en su mayor parte por instituciones como el Comité Olímpico Internacional, la Unión Europea, el Consejo de Europa, el Banco Mundial, la Agencia Española de Cooperación, así como por empresas catalanas que facilitaron gratuitamente materiales de construcción o radiadores de calefacción. Y a todo ello habría que sumar la ayuda cultural, asociativa, sanitaria, alimentaria, difícilmente cuantificable, así como los autobuses cedidos por Transportes Municipales de Barcelona y los vehículos de compañías de agua, gas y electricidad. Este protagonismo de Barcelona, que hace ya más de tres años, en el marco de un proyecto del Consejo de Europa, abrió una oficina en el centro de Sarajevo, y la creación del llamado Distrito 11 de Barcelona ha podido molestar a otras instituciones catalanas o españolas por el protagonismo que tomaban esta ciudad y los alcaldes Maragall y Clos en una temática de gran proyección internacional. Pero este protagonismo no fue buscado, y efectivamente aumentó por la ausencia hasta hace un año de embajada española en Bosnia. Es preciso recordar que, en estos tres años, si los proyectos de Barcelona en Sarajevo han funcionado con éxito se debe también al entusiasmo que pusieron personas como los periodistas Carles Bosch y Eric Hauck, que, después de haber cubierto la guerra para TV-3 y Avui, se hicieron cargo de la oficina o embajada barcelonesa en Sarajevo, y a un sinfín de complicidades de personas y asociaciones que por un motivo u otro se involucraron en la solidaridad con los afectados por este conflicto. El futuro de Distrito 11 o distrito sin fronteras depende de quién sea el alcalde de la ciudad tras las elecciones de junio. Se puede dar la paradoja de que las reformas que debían inaugurarse ahora y la Semana Cultural sean presididas, en verano, por un alcalde y un equipo municipal distinto al que impulsó, gestionó e hizo realidad esos proyectos. Pero lo realmente importante es que hoy el aspecto del barrio de Mojmilo es totalmente distinto al de hace tres años, las casas tienen cristales y calefacción, y funcionan ya sus equipamientos. Es un símbolo palpable de capacidad de actuación de los ayuntamientos e instituciones como canalizadores de de proyectos de solidaridad.

Xavier Rius-Sant es periodista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de marzo de 1999