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Entrevista:

GUADALUPE CAMINO DIRECTORA DE LA ACADEMIA DE POLICÍA "La Ertzaintza es fundamental en la vida de un nacionalista"

,A Guadalupe Camino (Bilbao, 1958) le sorprendió su nombramiento como directora de la Academia de la Ertzaintza, ubicada en Arkaute (Álava). Pero seguro que no tanto como al resto de la sociedad que ha visto como por primera vez en los 17 años de historia de este centro, una mujer accede a un puesto hasta ahora reservado para los hombres. Toda su trayectoria profesional ha discurrido en el seno de Arkaute, desde que en 1982 -año de su fundación- se incorporó como profesora de Lengua Española. Guadalupe Camino asegura, tras su ascenso a la dirección de Arkaute, que "el proyecto de la Ertzaintza es fundamental en la vida de un nacionalista". Pregunta: ¿Por qué cree que le ha elegido el consejero Balza para el puesto de directora de Arkaute? Respuesta: Es fundamental el haber partido desde una posición de profesor de la Academia e ir subiendo los peldaños. No soy política. Desde interior se quiere potenciar la formación y por eso han pensado en un perfil técnico. P. ¿Cree que el consejero ha pretendido dar un golpe de efecto al elegir a una mujer? R. Dentro de los criterios para nombrar a un cargo político o a un director no influye el hecho de ser hombre o mujer. Lo que tiene que influir es la capacidad y la igualdad de oportunidades. P. ¿Cuál es la proyección de la Academia? R. En estos momentos la Academia es fundamental. Hasta ahora se ha encargado de sacar ertzainas a la calle, de culminar el despliegue. Pero ahora estamos en un proceso en el que la formación va a ser fundamental. Estamos trabajando con los policías en la especialización en investigación criminal a un nivel básico. Después pasaremos a formarles en profundidad. El delito avanza cada vez más y hay que formar a los agentes para que puedan investigar. P. ¿Cómo ha evolucionado la formación de los policías desde que usted entró en 1982? R. Cuando empezamos hace 17 años partíamos del sistema tradicional de enseñanza, de asignaturas independientes, derecho por un lado, psicología, técnica policial. La experiencia demuestra que hay que integrar esas disciplinas desde los departamentos docentes de la Academia para dárselos ya integrados al policía. Es decir, crear los procedimientos policiales teniendo en cuenta el margen jurídico en el que nos podemos mover. Hemos evolucionado en ese sentido y eso es lo que nos diferencia respecto a otros centros de formación. Nos lo podemos permitir porque disponemos de personal docente fijo. Otra cosa son las escalas ejecutivas, donde tendrá que ser el propio agente el que cree el procedimiento. P. ¿Qué hay que potenciar a futuro? R. La formación en delitos específicos. Hasta ahora lo que hemos hecho es sacar promociones. Hay que potenciar la investigación criminal y preparar a la cadena de mando. P. ¿La realidad de Euskadi no le ha permitido a la Academia dedicarse a estos campos? R. Así es. Ahora estamos en un momento apasionante en cuanto a lo que podemos conseguir para llegar a una convivencia pacífica. En Arkaute hemos realizado durante una temporada todas las semanas un curso de antidisturbios porque la situación de violencia callejera no nos permitía hacer otra cosa. Es terrible tener que dedicarnos a eso. Nos ha impedido dedicarnos a otras cosas. Pero la situación ha cambiado y ha llegado la hora de especializarnos en todo lo que es competencia de la Ertzaintza como policía integral: todos los delitos. En la formación no se ha trabajado y ahora se va a hacer, desde preparar a los agentes para combatir los delitos comunes, hasta trabajar en balística, el blanqueo de dinero o los delitos informáticos. La Ertzaintza se constituye como una policía de servicio al ciudadano. Euskadi demandaba una policía propia, pero la situación nos ha llevado por otros derroteros, a formar a los agentes en materias diferentes a las que nos hubiera gustado hacerlo. Ahora nos aguarda una labor apasionante. P. Pero la violencia callejera continúa. R. Soy optimista. Creo que los últimos episodios de violencia callejera son puntuales. P. ¿Cuál es el perfil de los agentes vascos? R. En algunos casos ser policía puede ser vocacional, pero no es el caso de la mayoría. Cuando yo estudiaba jamás me imagine que iba a terminar dando clases en Arkaute. Cuando decidí venir fue duro porque la Ertzaintza no había salido a la calle y no sabíamos cuál iba a ser la respuesta. Para un nacionalista el proyecto de la Ertzaintza es fundamental en su vida. Al final te vas enganchando y ya no se trata de trabajo, sino que te ves colaborando en la construcción de un proyecto de país. Muchos de los ertzainas que tenemos seguro que nunca pensaron que su futuro iba a ser agentes y hoy estarán encantados. Habrá otros casos en que no sea así, pero eso ocurre en todas las profesiones. Lo importante es ser un buen profesional y engancharte en tu tarea. P. ¿El ertzaina ha logrado superar el recelo que tradicionalmente provoca ser policía? R. No es comparable la situación de los ertzainas con la de otras policías. La Ertzaintza era una demanda del pueblo vasco. Todos tenemos vecinos, conocidos o familiares que son ertzainas. Es algo que está aceptado, otra cosa es que en los últimos años la Ertzaintza haya tenido que estar con las furgonetas, los buzos y los escudos en la calle por el clima de violencia callejera. En la Academia damos más importancia a la policía como servicio al ciudadano y a la sociedad y a trabajar desde ese punto de vista. P. ¿Se ha superado el miedo a poder colgar la ropa de un ertzaina en la ventana? R. Hay gente que en estos años en ningún momento ha ocultado que era ertzaina. Depende de las personas. El miedo es libre y mucha gente ha tenido miedo y no diré yo que sin motivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de marzo de 1999