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Condenados por la muerte de un trabajador en una obra insegura

El Tribunal Supremo ha condenado al encargado, el aparejador y a la propia empresa contratista a pagar una indemnización de 25 millones de pesetas a la viuda de un trabajador que murió el pasado 27 de enero de 1998 al caer desde un andamio que no reunía las condiciones de seguridad necesarias. El fallo de la Sala de lo Civil del Supremo, que confirma una sentencia anterior de la Audiencia Provincial de Madrid, considera hechos probados que los andamios instalados en la obra de rehabilitación de una fachada no tenían barandillas, rodapiés y otros elementos indispensables para evitar el deslizamiento de los trabajadores. A causa de la falta de medidas de seguridad, Enrique Rafael González, de 31 años, cayó del andamio y falleció en el acto.La sentencia considera que tanto el encargado, Tomás Bejarano, como el aparejador, Roberto Giménez, son responsables civiles solidarios puesto que bajo su supervisión estaban las condiciones del andamio. Los jueces consideran que la compañía aseguradora Unión y el Fénix debe pagar 5 de los 25 millones de la indemnización.

El trabajador fallecido dejó viuda a Ana Vicente del Rey Bosch, con la que tenía dos hijos menores de edad cuando sucedieron los hechos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de marzo de 1999