Bailando con ángeles
ÁNGEL ÁLVAREZ-CABALLEROA muchos espectadores del Romea, Milagros Menjíbar les descubrió esta noche el baile. "Yo nunca había visto bailar así", me dijo alguien, de formación universitaria por añadidura. Y, efectivamente, hay quien no ha visto nunca bailar así. Es decir, nunca ha visto bailar flamenco.El baile templado, sin aspavientos, desde dentro y hacia dentro. Un baile que nace y muere en sí mismo, porque la bailaora lo interioriza como si fuera un atributo más de su cuerpo. De su alma mejor, de su corazón, de sus sentimientos.
Milagros Menjíbar interpreta el baile con unción, como si estuviera rezando. O bailando con ángeles. ¿Dónde acaba el éxtasis y comienza la técnica? Vamos a no intentar dilucidarlo. El baile de Milagros Menjíbar es una bellísima secuencia estética que no se puede traducir en palabras. Baile apenas insinuado, donde vale tanto el movimiento sólo sugerido como el no movimiento, el estatismo que, sin embargo, nos dice tantas cosas. Arropado por el gran arte de un grupo de excepcional calidad -formado por dos cantaores y un guitarrista nada más, ¿para qué más?-, el baile de Milagros Menjíbar roza siempre la maravilla.
El Pele y Milagros Menjíbar
VI Cumbre Flamenca de Murcia. Cante: El Pele. Toque: Manuel Silveria. Baile: Milagros Menjíbar, con Manolo Sevilla y Juan Reina (cantaores) y Rafael Rodríguez (guitarrista). Teatro Romea, 25 de febrero.
La primera parte fue para El Pele, con la guitarra de Silveria. El cantaor no tuvo su noche, aunque siempre se le oyen cosas dignas de atención. Cantó a grito pelao, quizá reforzado con una megafonía desaforada.


























































