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El Victoria Eugenia recupera el espíritu de Molière con la versión libre del "Tartufo" hecha por Fernán Gómez

El espíritu de Molière recobró ayer toda su vigencia en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián y volverá a planear hoy durante la puesta en escena de Tartufo. Esta obra, escrita por el autor francés en el siglo XVII, recupera todo su sabor en la versión libre que propone Fernando Fernán Gómez. Molière encontraría hoy un Tartufo muy diferente al que vio estrenar en 1667. En su adaptación, Fernán Gómez se ha atrevido a utilizar un lenguaje cargado de anacronismos, a saltarse los límites del tiempo y el espacio, para satirizar la hipocresía de la sociedad que plasmó Molière. "Ha conseguido hacer de este Tartufo una obra tan cómica o más que la del autor francés", dijo ayer el protagonista del montaje, José Luis Pellicena. Este actor, que sale de su etiqueta de héroe épico para convertirse en eje de una obra cómica, comparte reparto con María Fernanda d"Ocón y Roberto Quintana, bajo la dirección de Alfonso Zurro. En este montaje se sustituye el falso devoto de Molière por el politólogo, "el hipócrita" al fin y al cabo. Porque la obra habla de eso. "Todos tenemos grandes Tartufos", dijo ayer Pellicena; "también los hay en Euskadi, aunque últimamente parece que se están quitando la máscara". Ninguno de los actores había interpretado una obra de Molière hasta el estreno de este espectáculo. Pero contaban con la dirección de Zurro, que se embarcó con este proyecto en su segunda obra consecutiva del autor. Tartufo lleva en cartel más de un año, desde su estreno el 15 de enero de 1998 en el teatro Cervantes de Málaga. Se ha mantenido en la programación de los teatros de toda España, gracias a la calurosa acogida de un público que ha sabido reconocer un reparto equilibrado y una gran adaptación. Hoy, 1.000 jóvenes de enseñanzas medias de San Sebastián conocerán más de cerca la obra de Molière en una función matinal. Precisamente, el productor de este espectáculo, Juan José Seoane, destacó ayer el interés del público joven en este tipo de montajes. "El teatro clásico", aseguró, "está más vivo que nunca". Insistió en que aumenta la demanda de los grandes títulos de la historia de las artes escénicas. Seoane, uno de los grandes productores independientes de teatro de España, está convencido de que "la época de crisis del teatro se ha superado". "El bajón de público se ha recuperado", dijo ayer, "y actualmente existe más afición que la que había hace seis años".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de febrero de 1999