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El Catálogo de Zonas Húmedas cumple un año de su presentación sin que el Consell lo apruebe

Gran parte de las marismas, marjales y humedales de la Comunidad Valenciana siguen desprotegidos. El Catálogo de Zonas Húmedas, presentado oficialmente el 2 de febrero de 1998 por la Consejería de Medio Ambiente aprovechando el día mundial de estos enclaves, cumplirá mañana un año sin que el Consell que dirige Eduardo Zaplana lo apruebe por decreto. La Generalitat incumple así la ley 11/94 de Espacios Naturales Protegidos, que daba el plazo de un año, agotado ya hace más de tres, para que las zonas húmedas valencianas queden salvaguardadas.

La ley, aprobada el 27 de diciembre de 1994, decía textualmente: "El Gobierno valenciano aprobará, en el plazo de un año, los catálogos de zonas húmedas, cuevas y vías pecuarias de interés natural". Ninguno de los tres llegó a tiempo. Y, peor aún, ninguno de ellos está aprobado tres años después de vencerse el plazo. Sin embargo, tras años de críticas, la Consejería de Medio Ambiente, que dirige José Manuel Castellá, de Unión Valenciana, presentó oficialmente un catálogo, criticado por el olvido de algunos enclaves pero recibido con alegría porque de alguna manera refuerza la protección que, según los ecologistas y la oposición, ya da la ley a los humedales por el simple hecho de serlo, sin que haga falta catalogarlos. Este criterio, el de la protección inviolable de los humedales, ha sido rebatido por la Consejería de Medio Ambiente, que en numerosas ocasiones ha defendido que sólo están protegidos por la ley 11/1994 aquellos enclaves que están listados. Y según su criterio, sólo lo estarán, cuando el Consell decida aprobar el listado por decreto, los 32 enclaves incluidos en la lista de Unión Valenciana. Entre "las marismas, marjales, turberas o aguas rasas, ya sean permanentes o temporales; de aguas estancadas o corrientes; dulces, salobres o salinas; naturales o artificiales", tal y como define a estas zonas la ley, se encuentran espacios tan pequeños como el Nacimiento del Río Verde (0,8 hectáreas). Y tan grandes como L"Albufera (21.120), que ya es parque. Pero se olvidan, a juicio de los ecologistas, otros como el de Oropesa o el de Massamagrell. Pese a estas disputas (la consejería ya escuchó e ignoró las alegaciones emitidas), la oposición esgrime que el catáloto no sirve de nada hasta que Zaplana lo saque del cajón donde duerme desde hace un año. Mañana, otra vez, los responsables medioambientales de todo el mundo consagrarán de nuevo la jornada, el Día Mundial de las Zonas Húmedas, a juramentarse en la protección de unos hábitats vitales para miles de especies animales y vegetales exclusivas de estas zonas. Incluso Valencia acoge desde hoy y hasta el miércoles, en el Centre Cultural la Beneficència, una reunión de expertos de los países del Arco Mediterráneo que han suscrito el Convenio Ramsar, firmado en 1971 en esta ciudad iraní. Un tratado firmado por España en 1982 y que es el primer tratado moderno de carácter intergubernamental sobre la conservación de los humedales. El encuentro está coordinado por Sehumed (Sede para el Estudio de las Zonas Húmedas Mediterráneas) y la ministra del Medio Ambiente, Isabel Tocino, acudirá mañana al acto inaugural.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de febrero de 1999

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