Racismo de baja intensidad
Leemos en el periódico: "Tan sólo una pequeña parte de los solicitantes de residencia en España han conseguido el permiso deseado. El resto tendrá que volver a su país". Escuchamos en la radio: "Da pena que estos mediocres extranjeros que han venido a jugar al fútbol a España quiten el pan a un español". El exacerbado nacionalismo lleva a una xenofobia disimulada y a un racismo de baja intensidad. ¡Basta de hipocresías! Todas las personas del mundo tienen derecho a solicitar, y conseguir, trabajo y residencia donde les dé la gana. No vienen a quitar el pan a nadie: vienen a optar a un puesto de trabajo al cual tienen tanto derecho como cualquier otro ciudadano de la tierra.El mundo es el único país que existe, y todos tenemos derecho a vivir en la parte de él que nos convenga. Por cierto, no veo esto desde una posición de privilegio: estoy en paro. Escribo esta carta a máquina porque ni siquiera tengo dinero para comprarme un ordenador.
Pero me gusta pensar que a la hora de optar a un puesto de trabajo entablaré una competición leal con diferentes personas: hombres o mujeres, gitanos o payos, blancos o negros, españoles o armenios.-


























































