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Juan Pablo II pide la abolición de la pena de muerte en todo el mundo

Juan Pablo II utilizó ayer su mensaje navideño para formular un llamamiento para la abolición en todo el mundo de la pena de muerte y realizar una oración muy especial para la paz en el "atormentado" Oriente Próximo. Es la primera vez que la Iglesia católica, a través de su máxima autoridad, realiza un petición de estas características. Incluso, en la publicación de la última versión del catecismo, la Iglesia evitó condenar la pena de muerte de manera clara. La ausencia de una mención explícita sobre el asunto provocó las críticas de diversas organizaciones de derechos humanos.Este llamamiento se produce un mes antes del viaje del Papa a Estados Unidos, el único país occidental que mantiene la pena de capital dentro de su sistema legal. EEUU ha ejecutado a 500 convictos desde que fue reinstaurada en 1976. Otros 3.500 se encuentran en el corredor de la muerte en espera de su ejecución.

En su discurso, pronunciado en Roma ante decenas de miles de fieles, el Papa, de 78 años de edad, pidió también la detención de la producción y comercio de armas, la defensa de la vida humana, la protección del ambiente, el final de toda forma de explotación de menores y el freno a "la mano ensangrentada de los responsables de genocidios y crímenes de guerra".

La paz en Oriente Próximo

"Conocemos", dijo, "los aspectos preocupantes por las crónicas que aparecen a diario en la televisión y los periódicos pasando de un hemisferio del globo al otro: son situaciones tristísimas, a las que frecuentemente no es ajena la culpa e incluso la malicia humana, impregnada de odio fratricida y de violencia absurda". Juan Pablo II repasó la actual situación en el mundo, tocando problemas políticos y situaciones sociales. Expresó su profundo deseo de que el anuncio de la Navidad "aliente a cuantos se esfuerzan por aliviar la situación penosa del Oriente Próximo respetando los compromisos internacionales".También confió en que se refuerce "el consenso sobre medidas urgentes y adecuadas para detener la producción y el comercio de armas", a las que considera herramientas de muchas desigualdades y guerras en el Tercer Mundo.

Igualmente, el Papa, espera que se refuerce en el mundo el consenso "para prestar a las cuestiones del medio ambiente, sobre todo tras las recientes catástrofes naturales, la indispensable atención que merecen para salvaguardar la creación y la dignidad del hombre".

Desde hace tres años, el Papa no preside la misa de la mañana del 25 de diciembre, para ahorrarle energías, tras la fatiga de la misa de medianoche. En la mañana de ayer ofició en San Pedro el arcipreste de la basílica, cardenal Virgilio Noé. Después de la lectura del Mensaje de Navidad, el obispo de Roma dirigió felicitaciones en 58 lenguas, entre ellas el español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de diciembre de 1998