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DESAPARECE UNA LEYENDA DEL TOREO

Fallece Antonio Ordóñez, el maestro de Ronda

Su cuerpo será incinerado hoy en Sevilla y las cenizas esparcidas en el coso de su ciudad natal

El famoso matador de toros Antonio Ordóñez murió a las cinco y media de la tarde de ayer en Sevilla, como consecuencia de una larga enfermedad. Sus restos serán incinerados hoy en la mencionada ciudad y las cenizas esparcidas en la plaza de toros de Ronda, su ciudad natal. Nacido en 1932, se hizo torero a finales de la década de los años 40 y ya desde sus comienzos se le reconoció una categoría artística excepcional, ratificada en su alternativa el año 1951 y unánimemente reconocida hasta su retirada definitiva, que se produjo en la temporada de 1971. Hijo del Niño de la Palma, ésta dinastía torera tiene continuación en su nieto el matador de toros Francisco Rivera Ordóñez.

El ganadero, empresario taurino y matador de toros retirado Antonio Ordoñez, de 66 años, falleció ayer en Sevilla a las cinco y media de la tarde víctima de una larga enfermedad. En la madrugada del día anterior, el torero había sido ingresado en la Clínica Sagrado Corazón aquejado de anemia. Falleció doce horas después. Su cadáver fue inmediatamente trasladado a su domicilio sevillano de la calle Iris. Hoy está previsto que sus restos sean incinerados en Sevilla para, posteriormente, trasladar sus cenizas a Ronda, su ciudad natal, donde en la plaza que le dió más satisfacciones, serán esparcidas.Meses antes, consciente de la gravedad de su enfermedad, había declarado: "En este toro no hay sobrero".

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El diestro era el tercero de los cinco hijos del matrimonio formado por el también torero, Cayetano Ordóñez, apodado Niño de la Palma, y Consuelo Araujo. Todos los hermanos siguieron los pasos de su progenitor.

Nacido en la localidad malagueña de Ronda en 1932, la primera vez que se enfrentó a una becerra fue en 1948. A los 16 años vistió por primera vez el traje de luces en la plaza de Haro (Logroño). Por aquel entonces se presentaba como Niño de la Palma IV. Durante su primera temporada como novillero intervino en 76 corridas, una de ellas en Madrid, en octubre de 1949. Sólo un año después sufrió su primera cogida en la plaza de toros de Barcelona.

Madrid sería el coso de su alternativa. Eso ocurrió en junio de 1951 con Julio Aparicio como padrino y El Litri como testigo. Pero el triunfo no se hizo esperar. La siguiente temporada fue arrolladora con actuaciones en la Feria de Abril de Sevilla y en San Isidro de Madrid. En total, y a lo largo de su carrera como diestro, intervino en más de mil corridas y mató más de 2.000 reses bravas. Antonio Ordóñez se cortó la coleta el 12 de agosto de 1971 en el coso de San Sebastián, aunque ya había anunciado casi diez años antes su retirada, en Lima (Perú). El diestro estuvo tres años sin torear para reaparecer en su localidad natal de Ronda.

En 1962 el matador adquirió su primera ganadería a la que se dedicó con total devoción tras su retirada de los toros. También era empresario y propietario de la plaza de Ronda, uno de las más antiguas de España.

No sólo las cornadas hirieron al diestro. En 1966 tuvo un accidente de coche en Puerto Real (Cádiz) donde falleció uno de los ocupantes, por lo que Ordóñez, conductor del vehículo, fue juzgado y absuelto de un delito de homicidio por imprudencia.

El diestro contrajo matrimonio dos veces. El 19 de octubre de 1953, en la finca Villa Paz, en Cuenca, se casó con Carmen González Lucas, conocida como Carmina Dominguín, hija del torero Domingo Dominguín y hermana de otros tres matadores de toros, entre ellos Luis Miguel Dominguín, el más famoso de la dinastía y rival durante años de Ordoñez en los ruedos. Con Carmina Dominguín fue padre de dos hijas, Carmen Cayetana y Ana Belén, que posteriormente se casarían también con los diestros Paquirri y Juan Carlos Beca Belmonte, respectivamente.

Viudo de su primera esposa, Antonio Ordóñez se casó en octubre de 1983 con la funcionaria madrileña Pilar Lezcano.

Hemingway y Welles

El maestro de Ronda fue amigo del escritor norteamericano Ernest Hemingway y del cineasta, también estadounidense, Orson Welles. A Ernest Hemingway, al que llamaba Papá Ernesto, lo conoció siendo niño. El autor de Por quien doblan las campanas conoció al padre del diestro, El Niño de la Palma, cuando éste toreaba en una de las corridas de las fiestas pamplonicas de San Fermín, en los años veinte. El toreo del Niño de la Palma le causó una profunda admiración, la misma que años más tarde le causaría al ver el de su hijo Antonio, hasta el punto de que le siguió por las plazas de toros de España para asistir a una de las máximas rivalidades que se han dado en el mundo del toreo, la de Ordóñez con su cuñado Luis Miguel Dominguín, y que fueron fuente de inspiración de su novela El verano sangriento.

Con el director Orson Welles su amistad fue igual de intensa hasta el punto de que las cenizas del cineasta reposan desde 1987 en la finca rondeña de Ordóñez, El recreo de San Cayetano.

En sus últimos años, el maestro repartía su tiempo entre su finca de Constantina (Sevilla), su casa de Sevilla, aledaña a la plaza de toros de La Maestranza, y su Ronda natal, a cuya plaza solía acudir frecuentemente con su mujer Pilar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de diciembre de 1998