Pamplona expone los cien grabados de la "Suite Vollard" de Picasso

La Suite Vollard, considerada la mejor serie de grabados realizada por Pablo Picasso, puede contemplarse desde ayer de forma íntegra (los 97 grabados y los tres retratos del marchante francés que le da nombre incorporados a la misma) en la sala de cultura Castillo de Maya de Pamplona. La exposición, organizada por Caja Navarra, demuestra la extraordinaria habilidad del artista malagueño en una técnica que cultivó toda su vida. El marchante Ambroise Vollard conoció a Picasso en 1913, año en que le adquirió los primeros trabajos. La confianza en su obra le llevó después a comprar todas las pinturas de los periodos rosa y azul que Picasso tenía en su estudio. En 1937, Vollard ya había comprado a Picasso 97 cobres grabados, a los que se añadieron los tres retratos del marchante, que murió en 1939. La clasificación convencional de la Suite incluye, además de los retratos, 27 grabados de temas diversos y 70 organizados alrededor de cuatro diferentes asuntos monográficos: La batalla del amor o La violación (cinco planchas); El taller del escultor (46 planchas), Rembrandt (cuatro) y El Minotauro ciego (15 piezas). El comisario de la muestra, Fernando Francés, indicó ayer que a través de la colección se observa la clara referencia neoclásica del artista, a veces de temática serena, a veces dinámica y vigorosa, pero siempre con la maestría en el campo del grabado que Picasso evidenció a través de los 2.200 piezas de esat técnica que llegó a realizar a lo largo de su vida. La muestra permite, en este terreno, observar la calidad de distintas técnicas empleadas por Picasso, desde el cobre y aguafuerte, hasta cobre y punta seca pasando por cobre, aguafuerte, buril y aguatinta de azúcar.

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