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CUMBRE DE VIENA

Gerhard Schröder pide paciencia al Este

Las reformas internas de la Unión tienen prioridad sobre la ampliación

ENVIADO ESPECIALLa ampliación de la Unión Europea a los países de Europa oriental (Pecos) no es algo que vaya a ocurrir en el próximo cuarto de hora. La Unión sólo ha tenido en esta cumbre buenas palabras con los aspirantes. "Comprendo vuestras emociones", les dijo Gerhard Schröder. El nuevo canciller de una Alemania que ve cada vez con más recelo la ampliación les pidió también realismo, paciencia y reformas. Reformas no sólo en el este, sino también en el oeste. Así se lo aclaró Schröder -como patrón europeo en el primer semestre del año próximo- a sus homólogos de los países candidatos. Les explicó que no se les abrirán las puertas hasta hasta que la UE acabe sus deberes internos.

Los Quince tienen por delante una reforma financiera y otra institucional. La primera les tiene divididos entre ricos y pobres, entre industriales y agrarios, entre contribuyentes y beneficiarios netos. La reforma institucional fue el gran fiasco del Tratado de Amsterdam. Los Quince fueron incapaces, hace ya un año y medio, de ponerse de acuerdo en lo que al principio era el primer objetivo a cumplir para el nuevo tratado: preparar las instituciones europeas a una Unión ampliada. Una Unión capaz de ser manejada con 25 socios."No pongamos fechas precisas. No creemos falsas expectativas entre los aspirantes", aconsejaron a los líderes sus ministros de Exteriores. Y los líderes acataron la propuesta. No hubo ayer nuevas decisiones. No hubo euforia. No hubo promesas de alcanzar el paraíso.

El mensaje fue el mismo que circula ya desde hace meses: la ampliación va para largo. Para entretener la espera, los Quince invitan a cada cumbre a sus homólogos del este. Les ofrecen buenas palabras. A unos (Letonia, Lituania, Eslovaquia) más que a otros (Bulgaria, Rumania). Letones, y tal vez también lituanos y eslovacos, se subirán al tren de la negociación directa en la cumbre de Helsinki, en diciembre de 1999. O quizá incluso antes "en caso de mantenerse el ritmo actual", según acordaron ayer los Quince.

Los líderes dieron su visto bueno a cuatro nuevas estrategias comunes de la política exterior europea. Serán Rusia, Ucrania, Balcanes y Mediterráneo, esta última en su doble vertiente de seguimiento del Proceso de Barcelona y, a iniciativa española, el Proceso de Paz en Oriente Próximo.

Los jefes de Estado o de Gobierno se felicitaron también del "nuevo impulso" que ha tomado la política de defensa europea tras la declaración bilateral franco-británica realizada en Saint-Malo el 4 de diciembre pasado. Significó un avance pragmático en el desarrollo de una defensa común sin excluir la integración de la Unión Europea Occidental en la UE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de diciembre de 1998