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Dos diputados del PSOE discrepan sobre la nueva carretera que enlazará San Fernando y Torrejón

El portavoz socialista en materia de Transportes, Fernando Abad, se mostró ayer partidario del proyecto que ha anunciado la Comunidad de Madrid para construir una nueva carretera de enlace entre San Fernando de Henares y Torrejón de Ardoz, a través de la zona industrial de ambos municipios, la M-206. No sólo eso: Abad sugirió al Gobierno de Ruiz-Gallardón que aproveche la tesitura y construya la nueva vía desde un principio, con dos carriles por cada sentido, puesto que en la zona se concentran los suficientes usuarios potenciales como para augurar una utilización masiva de esta futura comunicación entre dos de las principales ciudades del Corredor del Henares. Las palabras de Abad contrastan notablemente con las de su compañero de partido Armando García, portavoz en la Comisión de Medio Ambiente de la Asamblea. García arremetió el miércoles contra el proyecto de la M-206, porque el consejero de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes, Luis Eduardo Cortés, lo ha eximido de declaración de impacto ambiental. Y todo ello a pesar de que la nueva carretera discurre, de principio a fin, por terrenos incluidos en el Parque Regional del Sureste.García se reafirmó ayer, en los pasillos de la Cámara regional, en que prescindir de informes ambientales para la nueva carretera le parece una actitud "impresentable e inadmisible". Sin embargo, el parlamentario socialista hizo constar que no se sentía "en absoluto deslegitimado" por las palabras que su compañero de partido había pronunciado en el estrado. "Lo que sucede es que difícilmente la gente del urbanismo comprende la cultura del medio ambiente", precisó.

El diputado del PP Esteban Parro intervinó para resaltar las disensiones en el seno del PSOE, leyendo desde la tribuna la información de este periódico en la que García criticaba muy severamente la M-206.

El aludido matizó: "Yo no estoy en contra de esa carretera. Sólo pretendo explicar que debe medirse antes su impacto y dejar abierta la oportunidad a que la gente alegue. Es lo mínimo que se puede exigir en una sociedad moderna".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de diciembre de 1998