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Juicio contra el conductor del autobús accidentado en el que murieron dos universitarios

Eran las 14.10 del 3 de octubre de 1994 y el autobús con universitarios vizcaínos se dirigía al campus de San Sebastián. En ese momento, estalló una de las ruedas traseras del vehículo que, tras chocar con las vallas de la autopista, quedó volcado en la calzada. Dos de los jóvenes que viajaban en el autobús resultaron muertos. Hoy comienza en el Juzgado de San Sebastián el juicio contra el conductor, que se enfrenta a una petición fiscal de un año de prisión por un delito de imprudencia temeraria. La calificación fiscal provisional considera que el reventón del neumático trasero derecho interior que causó el accidente se debió a que el neumático gemelo, el derecho exterior, estaba bajo de presión y el vehículo circulaba a 100 kilómetros por hora. Además, explica que el conductor del autobús había sido advertido de la situación en que llevaba la rueda, al menos 20 kilómetros antes, a través de las llamadas por radio de un camionero, y por las señales visuales que le hicieron tres ertzainas que circulaban en un automóvil. Pese a ello, el autobús continuó circulando por la autopista Bilbao-Behobia, en dirección a la capital guipuzcoana, hasta que se produjo el reventón del neumático a la altura del punto kilométrico 49,650, ya en territorio de Guipúzcoa. En el amasijo de hierros retorcidos en que quedó convertido buena parte del vehículo fallecieron dos de los jóvenes estudiantes, Lander Astiz Barrenetxea y Miren Gotzone Espilla Etxebarria. Cerca de 40 jóvenes resultaron heridos. La vista oral del caso comienza en el Juzgado de lo Penal número 2 de San Sebastián, que ha fijado varios días para la celebración del juicio ante los numerosos testigos que deben comparecer. En el banquillo se sentará el conductor del autobús, Arcadio Álvaro Parra, a quién el fiscal considera presunto culpable de un delito de imprudencia temeraria y solicita una condena de un año de prisión menor y la privación del permiso de conducir durante dos años. Además, solicita que haga frente a las indemnizaciones que todavía no se hayan abonado, junto con la compañía aseguradora. El juicio se celebrará apenas días después del accidente del autobús de escolares del instituto de Llanes. Las asociaciones de padres de alumnos, la Administración y los transportistas están negociando el decreto que regula el transporte escolar, sin que hayan alcanzado un acuerdo hasta ahora. Las principales discrepancias se centran en la antigüedad de los vehículos, sus controles y el número de personas que pueden viajar en cada autobús.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de noviembre de 1998