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El 'topo' de la Guardia Civil en ETA será repatriado a España

Alrededor de 700 personas asistieron ayer en la pequeña localidad cacereña de Casas de don Antonio (125 habitantes) a los funerales y entierro del guardia civil Domingo Julio Gómez Franco, fallecido el jueves en un atraco en Bogotá. Joseph Anido, el presunto infiltrado en ETA que resultó herido, se recupera y será trasladado próximamente a España, según afirmaron fuentes de la Guardia Civil. Gómez Franco, de 41 años, es el primer guardia que muere en comisión de servicio en el extranjero.

El jefe del área de Cooperación Internacional de la Guardia Civil, general Alejandro Miguel Gutiérrez, declaró que Antonio Cabana Romar o Joseph Anido, que se recupera del disparo que recibió en una pierna en un centro hospitalario de Bogotá, "será trasladado enseguida a España". Miguel rehusó comentar la noticia publicada por el periódico Euskadi Información que identifica al compañero de Gómez Franco como un agente de la Guardia Civil infiltrado en ETA y que en 1995 llegó a actuar, incluso, como conductor de Mikel Albisu, Antza, máximo responsable del aparato político de ETA.Actualmente un total de 330 agentes, que pueden permanecer un máximo de tres años en comisión de servicio en el extranjero, realizan diferentes misiones en 12 países europeos, africanos y suramericanos. Gómez Franco, que falleció el pasado jueves en Bogotá a consecuencia de los disparos que realizaron cuatro presuntos delincuentes contra el vehículo en el que viajaba, tenía previsto regresar en el año 2000.

Familiares, amigos, numerosos compañeros y autoridades abarrotaron la parroquia de Casas de don Antonio, a 30 kilómetros de Cáceres. Asistieron el vicepresidente de la Junta de Extremadura, Carlos Sánchez Polo; el subdelegado del Gobierno, Carlos Rovira, y el general Miguel Gutiérrez.

En el cementerio, los compañeros de Gómez Franco lanzaron una salva y entonaron el himno de la Guardia Civil. Minutos antes, el pleno del Ayuntamiento de Casas de don Antonio le nombró a título póstumo hijo predilecto y acordó poner su nombre a la calle en la que se encuentra la vivienda de sus padres y en la que el guardia civil residía en sus frecuentes visitas. Hasta ahora, la calle se denominaba De los Caídos. La corporación exigió también de las autoridades colombianas que "dentro de la legalidad vigente se investigue exhaustivamente y hasta sus últimas consecuencias este asesinato hasta que los responsables sean capturados, juzgados y condenados".

En el suceso se vio implicado también Antonio Cabana Romar, a quien algunas fuentes identifican como Joseph Anido, un topo que permaneció infiltrado en ETA hasta la mitad de los años noventa.

Los dos guardias civiles transportaban cinco millones de pesetas que habían retirado de una oficina bancaria, al parecer para adquirir un coche. El agente fallecido estaba adscrito al servicio de seguridad de la Embajada española en Bogotá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de noviembre de 1998

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