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COMER BIEN

Restaurante Oquendo

Siempre ha tenido este local, desde su inauguración hacia el año 1.924, aires bohemios. Sitio ideal de tertulias literarias, cita inexcusable para reponer fuerzas en los descansos del festival de cine o de la Quincena Musical (por su cercanía al teatro Victoria Eugenia, parece el ambigú del mismo). Decorado con preciosos carteles y fotos antiguas, al estilo de bistrots o trattorias italianas, ha pasado por diversas vicisitudes culinarias hasta que hace poco más de dos años ha logrado asentar las cosas. Hoy es un restaurante con pocas pretensiones, tales como la de ser acogedor y dar de comer más que correctamente a un buen precio, que no es poco. Esta notable mejoría se la debemos a Tomás Urcelay, en la sala, y a la apreciable culinaria de su chef Esteban Sáinz -curtido en múltiples fogones que van desde el cercano Rekondo a restaurantes de alto nivel de México, donde transcurrió gran parte de su vida profesional-. La carta refleja bien las inquietudes del chef. Un mix entre la cocina clásica vasca y fórmulas más actuales con diversas influencias. Entre los entrantes destacan sus delicadas ensaladas y carpaccios, pero no faltan suculentos platos de cuchara. Pescados frescos y con buen punto. Entre las carnes sobresale el foie gras y más aun el Osso bucco de ternera estofado. Postres artesanos y resultones. Carta de vinos adecuada con factura irrisoria.

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