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Destituida la directora de un geriátrico que hacía dormir a los ancianos en el suelo

La Generalitat ha decretado la "inhabilitación de por vida" de la directora del geriátrico Los Ángeles, en Caldes d"Estrac (Maresme), después de que inspectores de Bienestar Social constatasen que el centro estaba sobreocupado, que se dispensaba un trato humillante a los ancianos y que varios de ellos dormían en colchones tirados en el suelo de los lavabos. Para evitar el traslado de los residentes, el centro permanecerá abierto, pero con un nuevo equipo directivo.

La empresa Llars Residencials Daniel"s, SA, que gestiona varias residencias en la provincia de Barcelona, se hará cargo a partir del próximo lunes del centro de Caldes d"Estrac. Pese a que la Generalitat ha decidido finalmente no decretar el cierre de la residencia, sino únicamente cambiar al equipo directivo, varios ancianos decidieron abandonar el centro y se trasladaron a casa de familiares o a otros geriátricos públicos. Varios familiares de los ancianos han anunciado la presentación de denuncias contra los responsables de la residencia. La inspección que permitió descubrir las irregularidades se efectuó el pasado 6 de noviembre por la noche. En la residencia, de carácter privado concertado, había seis ancianos más de lo permitido -47 plazas- y algunos de ellos dormían en los lavabos, en colchonetas extendidas en el suelo. La abogada Ángeles Avalos Aroca, hasta ayer titular de la residencia, negó los hechos, al igual que los trabajadores que ayer permanecían en el centro. El director de la empresa que a partir del lunes gestionará la residencia de Caldes, Daniel Barnau, aseguraba ayer que "los ancianos se encuentran bien y están bien cuidados". Ayer se hallaban en la residencia 44 ancianos, aunque la Generalitat aseguró que se mantendrá la capacidad permitida en 47 plazas. Los familiares de algunos de los residentes se reunieron ayer con representantes de los servicios sociales del Departamento de Bienestar Social. Consternados, algunos de los familiares no sabían qué pensar. Carina Masó indicó que su suegra toma medicación para dormir, y por tanto "cuando se duerme ya no sabe lo que pasa por la noche". Modesto Fort, uno de los residentes, aseguró que no ha oído ni visto nada sobre los hechos denunciados. Todos los ancianos que ayer pudieron hablar con los periodistas aseguran que están bien atendidos. El jefe de la sección de inspección, Josep de Martí, se reunió con los familiares para informarles de los trámites a seguir en caso de desear que los internos abandonen el centro. El consejero de Bienestar Social de la Generalitat, Antoni Comas, dijo que la inspección realizada en el geriátrico de Caldes formaba parte de la rutina del departamento. El nuevo gerente del centro indicó que el geriátrico seguirá siendo un centro privado concertado y que, por lo tanto, continuará recibiendo visitas periódicas de los inspectores de la Generalitat. También anunció cambios en la plantilla, formada por 14 empleados. Los juzgados de Mataró han abierto diligencias con el fin de esclarecer los hechos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de noviembre de 1998

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