Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las administraciones locales achacan a AENA la pérdida de carga del aeropuerto de El Prat

Las críticas a la gestión del aeropuerto de El Prat arrecian. Ahora es la carga. El alcalde de Barcelona, Joan Clos, reclama la creación de una empresa que gestione directamente este negocio como forma de lograr que funcione. La capacidad potencial de movimientos es de unas 600.000 toneladas anuales; en estos momentos se mueven apenas 80.000. Y lo que es más grave: en lo que va de año, el número de toneladas ha bajado respecto a 1997. La debilidad de estas operaciones repercute en la baja la relación entre pasajeros transportados y puestos de trabajo.

El impacto de un aeropuerto sobre su territorio, medido en puestos de trabajo, se expresa en número de empleos que induce por millón de pasajeros. Un estudio del Airports Council International Europe (ACI) realizado el pasado mes de septiembre muestra que el impacto medio de un aeropuerto en términos de empleos directos es de 1.100 por millón de pasajeros, mientras que la suma de los indirectos y los inducidos puede suponer 4.000 puestos de trabajo. En Barcelona, las cifras son muy distintas: 400 empleos directos y 921 inducidos. La situación de la carga es una de las responsables de la diferencia. Los datos de AENA indican que en los últimos cuatro meses (de julio a octubre) El Prat ha recuperado porcentaje de carga aérea respecto a 1997, con ritmos que van desde el 6,54% en agosto hasta el 12,6% en julio, pero estas mejoras son insuficientes para permitir, a estas alturas del año, tener números positivos. El acumulado anual (de enero a octubre) arroja un saldo negativo del 1,8%. La opinión del Ayuntamiento de Barcelona, que comparte el Gobierno catalán, es que a AENA no le interesa nada el negocio de la carga desde El Prat y que, por ese motivo, no acaba de arrancar pese a las posibilidades reales que reflejan tanto los estudios institucionales como los de sectores económicos. Intereses difusos La solución, afirma el alcalde, Joan Clos, es que el municipio entre a formar parte de una empresa que gestione la carga aeroportuaria. Una empresa que tenga interés directo en El Prat y en Cataluña, frente a los intereses difusos de AENA. El Departamento de Política Territorial hizo una propuesta similar hace unos meses, pero acabó estrellándose con AENA, que sólo accedió a que el Gobierno catalán participara en una empresa de promoción del negocio de carga, pero no en la gestión directa. La empresa CLASA está participada por la propia AENA y Aldeasa, y fue oficialmente aprobada hace un año, sin que, según fuentes municipales, "acabe de arrancar". La situación es especialmente preocupante en un contexto europeo de crecimiento generalizado. El informe del ACI señala que la industria de la aviación crece en Europa a un ritmo considerable (35% en pasajeros, 44% en carga). El pasado año, 790 millones de pasajeros usaron el avión en Europa; las toneladas de carga transportadas sumaron 11,5 millones, de las que apenas 80.000 tuvieron como origen o destino Barcelona; en 1996, el crecimiento de empleos aeroportuarios creció un 9%: cifras de crecimiento que no tienen paralelo en otros campos. La situación de Barcelona no es, sin embargo, una excepción en España. Los otros tres aeropuertos analizados en el informe del ACI (que ha estudiado 23) también presentan bajísimas cifras de empleo con relación al número de pasajeros. En el caso de Gran Canaria son 369 los puestos de trabajo por millón de pasajeros; en Málaga suman 395, y en Valencia 522. Un estudio más amplio del ACI, éste sobre 142 aeropuertos, establece una media de 1.036 empleos directos por aeropuerto, más del doble que en el de Barcelona. La disponibilidad de instalaciones aeroportuarias es clave para que las empresas decidan instalarse en un territorio. El mismo informe asegura que el 66% de las firmas tienen en cuenta los accesos a mercados y clientes a la hora de decidir su sede, y el 56% considera esencial disponer de fáciles conexiones internacionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de noviembre de 1998

Más información

  • El Ayuntamiento de Barcelona y el Gobierno catalán reclaman participar en la gestión