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Entrevista:

"El ruido modifica por completo la identidad de un barrio"

Isabel López Barrio (Huesca, 1949) analiza desde hace más de dos décadas uno de los fenómenos que más excita los nervios de los vecinos de Madrid: el ruido. Psicóloga e investigadora del Instituto de Acústica del CSIC, su empeño es convencer a los ayuntamientos de que ese problema no es sólo una cuestión de decibelios. Ha dirigido un estudio sobre las respuestas individuales ante el ruido que, por primera vez, ha incluido también variables subjetivas como la relación de las personas con el entorno en el que viven o su posición social y cultural. Madrid, Zaragoza, Valencia y Sevilla fueron las ciudades seleccionadas como laboratorios para esta investigación.Pregunta. ¿Cuál es la principal fuente de ruido en Madrid?

Respuesta. El tráfico. Estamos a la cola respecto a las grandes ciudades europeas, en las cuales se está limitando el uso del automóvil. Es necesario un cambio de mentalidad. La gente tiene que darse cuenta de que, en Madrid, sin coche se puede llegar a cualquier sitio.

P. ¿Usted tiene automóvil?

R. Nunca lo he tenido, no lo necesito. Uso el transporte público.

P. Su teoría parece consistir en que no todos los ruidos molestan lo mismo, aunque tengan igual intensidad.

R. Los sonidos vinculados a las costumbres y a la forma de vida son muy bien tolerados por los vecinos. Un caso muy claro es el del uso de la pólvora en Valencia, cuya explosión llega a alcanzar los 110 decibelios y, sin embargo, a los valencianos les gusta. En Madrid, por ejemplo, los mercados tienen una intensidad sonora alta, pero los vecinos no se quejan. Tampoco protestan por los bares de cañas, que dan ambiente a las calles, y en cambio, se oponen a los bares de copas. Los ayuntamientos no pueden meter en el mismo saco a todos los locales a la hora de regular bien su funcionamiento.

P. Los investigadores, ¿proponen soluciones?

R. Aportamos datos concretos para facilitar el trabajo a los gestores y planificadores del entorno urbano. En cualquier caso, una buena forma de paliar el ruido en Madrid sería la de reservar más espacio en los jardines y en las plazas.

P. ¿Qué sonidos echan de menos los madrileños?

R. A los vecinos les gusta, sobre todo, la diversidad sonora, es decir, que no se escuche sólo el tráfico o los martillos neumáticos de las obras, sino el bullicio de la calle y la voz humana. Valoran muy positivamente los sonidos naturales,por ejemplo, escuchar ranas en un estanque de un parque o a los pájaros, o las campanas de las iglesias.

P. ¿Afecta el ruido a la fisonomía ciudadana?

R. La gente acaba huyendo de las zonas ruidosas y los pequeños comercios y bares van cerrando poco a poco. Elruido modifica por completo la identidad de un barrio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de octubre de 1998

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