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CARTAS AL DIRECTOR

Crimen y sarcasmo

Hoy escribo esta carta desesperanzado y triste. El motivo, el brutal asesinato del joven norteamericano Matthew Shepard, cuyo único delito fue ser homosexual. Pienso que la mayoría de las personas sentirán pena por él y se apresurarán a incluir este caso en el sinnúmero de terribles agresiones que contemplamos a diario en los medios de comunicación. Pero a mí, que soy homosexual, este hecho me conmueve especialmente. Me gustaría que se reflexionase sobre qué podríamos hacer para evitar hechos como éste.¿Cómo no relacionar este suceso con la desgraciada canción que el grupo musical Molotov nos dedica a los gays? ¿Cómo pasar por alto la complicidad de ciertos entrevistadores, entre los que me duele citar a Máximo Pradera, personas aparentemente cultas y progresistas que no pueden o no quieren evitar una sonrisa cómplice cuando se refieren a los homosexuales? ¿Cómo ignorar las risas del público cuando se habla de que un toro es "maricón"? ¿Cómo no establecer una relación entre el mensaje que gota a gota se está sembrando en la sociedad y sus amargos frutos? Me pregunto: ¿Por qué el ser homosexual resulta tan risible para tantas personas, manifestándolo a través de chistes y comentarios despectivos? Estas personas que, quizá, parafraseando a Borges, ignoramos y se ignoran, han matado a Matthew.- .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de octubre de 1998