EL DEBATE TRAS LA TREGUA DE ETA

El PSOE asume el acuerdo de Mérida y proclama su defensa de la Constitución

Los socialistas quieren romper el cerco al que consideran que les están sometiendo los nacionalistas, quienes les acusan de mantener posiciones españolistas, poco flexibles y de rechazar el proceso abierto tras la tregua de ETA por miedo a que ésta beneficie sólo al Gobierno. El PSOE admite el derecho de los nacionalistas a defender su modelo de "estado-nación" , pero reivindican asimismo su derecho a defender la actual Constitución y los estatutos. Sin titubeos, el PSOE asumió ayer la Declaración de Mérida, suscrita como un acuerdo institucional por los presidentes de Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura, que rechaza el privilegio de unas comunidades sobre otras.

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Varias horas tardaron ayer los socialistas en dar la réplica a los nacionalistas y regionalistas que, convocados por el PNV, se reunieron en el madrileño hotel Suecia para que Xabier Arzalluz les explicara el proceso político abierto tras la tregua indefinida anunciada por ETA.Las recientes descalificaciones del presidente del PNV les hicieron pensarse mucho la respuesta y la persona que actuaría de portavoz. El que fuera responsable socialista de Justicia e Interior, Juan Alberto Belloch, fue el elegido.

Y el ex ministro empezó por asumir, en nombre del partido, la declaración firmada en Mérida por los tres presidentes autonómicos del PSOE. "La Declaración de Mérida es un ejemplo de prudencia, sensatez y equilibrio, por lo que el Grupo Socialista la comparte íntegramente", dijo Belloch, quien agregó que, si se permite a los nacionalistas defender un modelo de "estado-nación", no ve por qué se niega al PSOE el derecho de defender el suyo. "Nosotros tenemos nuestro modelo, que es el que figura en la Constitución y en los estatutos, y sostenemos con firmeza ese modelo", dijo Belloch. Entre el proyecto socialista para España y el de los nacionalistas, puede haber una confrontación "democrática y legítima" y, al final, "que decidan los ciudadanos".

Por tercera vez desde el pasado sábado, los socialistas se sienten en la necesidad de explicar qué quiso decir el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, José Borrell, cuando ofreció su "apoyo leal" al Gobierno en caso de que éste se viera sometido a las presiones de los nacionalistas para modificar el modelo de Estado. Desde luego, los socialistas niegan que quieran hacer un frente españolista, formado exclusivamente por el PSOE y el PP. "El único frente es el que forman los nacionalistas. Y a ese error no vamos a responder con otro error", dijo Belloch.

A continuación, explicó en qué circunstancias Aznar podría contar con los socialistas: "Estaremos con el Gobierno en aquellos casos en los que las contraprestaciones que les pidan sus socios desborden la Constitución y los estatutos. Y también si tales contraprestaciones pueden ser entendidas como premio a la violencia".

El PSOE asegura que no está entre sus intenciones provocar que el Ejecutivo rompa con los nacionalistas. "Sólo nos gustaría que el pacto que tienen sirva para reafirmar la unidad de los demócratas, y no para dividirnos", aseguró Belloch.

Ésta y otras alusiones a los nacionalistas las formuló Belloch en tono moderado, pues el PSOE no quiere romper los contactos con estos partidos a pesar de que sus relaciones pasan por uno de sus peores momentos. Quizá la situación se reconduzca en una próxima reunión que mantendrá el secretario general, Joaquín Almunia, con Xabier Arzalluz.

Aunque es con el PNV con quien el PSOE mantiene la más dura controversia, Belloch también se sintió obligado ayer a responder a los nacionalistas catalanes. Con cierta sorna les pidió que no se crean siempre los únicos propietarios del sentido común, ni que siempre actúen como fiel de la balanza. Las últimas apreciaciones del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, sobre el ser de España, han conmocionado especialmente a los socialistas. Pujol afirmó que Cataluña es una nación, mientras que España no lo es. "Señor Pujol, España es una nación, lo dice la Constitución y lo sentimos así millones de españoles", proclamó Belloch, a quien le extrañó que alguien como el político catalán, que reclama permanentemente su "sentimiento nacional", se lo niegue a su vez a millones de ciudadanos.

Joan Romero se desmarca

Frente a esta asunción oficial de la Declaración de Mérida proclamada por Belloch, tan sólo Joan Romero, secretario general del Partido Socialista del País Valenciano (PSPV), se desmarcó claramente de sus colegas andaluz, castellano manchego y extremeño y aseguró "no entender" el documento.El máximo responsable de la segunda federación por número de militantes del PSOE afirmó que el texto está elaborado "con brocha gorda" en un momento en que sería preferible, en atención a "la historia de España durante el siglo XX", trazar el modelo de Estado con "pincel fino".

Romero se mostró partidario de un "federalismo diferencial transparente y solidario", frente a las relaciones "bilaterales y opacas" que han instituido nacionalistas catalanes y vascos con el Gobierno actual, al que han arrancado más concesiones "en 15 días que a Felipe González en 15 años". El secretario de los socialistas valencianos consideró que "tan malas son las posiciones centrífugas como las centrípetas" y lamenta que algunos de sus compañeros, en alusión a los firmantes de la Declaración de Mérida, "aborden con demasiada linealidad asuntos de enorme complejidad".

Romero, catedrático de Geografía Humana, comentó que España es probablemente "el país más complejo de Europa" y apostó por una sensibilidad especial para interpretar la realidad del Estado. "Lo peor sería trazar una raya entre nacionalistas y no nacionalistas", añadió.

Sólo concedió cierto crédito a la Declaración de Mérida como "posición táctica", pero fue contundente al afirmar: "Si es una posición estratégica, no la entiendo". Romero defendió "el sentimiento identitario del pueblo valenciano", "un reino histórico con fecha de nacimiento claramente determinada", pero desde una renuncia expresa al nacionalismo. "Tan malo es el afloramiento de nacionalismos exacerbados como el afloramiento de un nuevo nacionalismo español", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 07 de octubre de 1998.

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