Tribuna
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Euskadi y el futuro del buen salmantino

"Señor, Señor, cómo viene la prensa", decía Tip, y replicaba Coll: "Hay veces que dan ganas de leerla todos los días". El domingo, sin ir más lejos, Xabier Arzalluz era entrevistado en La Vanguardia por José Antich y Alfredo Abián y sus respuestas, en parte reiteradas a Iñaki Gabilondo en el programa Hoy por Hoy, resultan esclarecedoras. En particular en aquellos pasajes que no llegaron a las antenas de la Cadena SER. Por ejemplo, cuando al presidente del PNV, que acababa de denunciar a quienes "quieren provocar una fractura social" y buscan el mismo voto del miedo que buscaron los socialistas con el doberman, le recuerdan que el fundador de su partido, Sabino Arana, sentó doctrina sobre la necesidad de aislar a los extranjeros. Entonces Arzalluz se revuelve y asegura: "Quienes dicen que pretendemos echar a los extranjeros ni siquiera caen en la cuestión de que, aún en el caso de que fuéramos independientes, no se podría echar a nadie".Enseguida el referente europeo ilumina su discurso y añade: "Como si eres un portugués en Luxemburgo. Este ducado es un país muy pequeño que se queda un poco corto en población y está preocupado porque crece dentro de él un cuerpo ajeno de gente con otra lengua. Pero no pueden tocar a nadie. Luxemburgo se negaba a darles voto municipal, pero se lo tuvieron que dar y ahora tienen alcaldes portugueses". Enseguida, movido de su deseo pedagógico, Arzalluz aclara que "en un caso extremo de este tipo, lo que sucedería es que el salmantino que vive en Euskadi podría permanecer jurídica y políticamente español. Tendría aquí derecho al voto municipal como cualquier europeo, y si quisiera votaría por correo en las elecciones españolas". Son palabras muy tranquilizadoras sobre todo si se leen en su propio contexto, a tenor del cual esa es toda la independencia que queda. "Nosotros -prosigue el líder del PNV-, a cambio, tendríamos el alivio de no ser gobernados desde Madrid y de gastar menos en cuestiones inútiles como el Ejército". Para mayor tranquilidad de los que andan encizañando, Arzalluz señala inmediatamente, en contra de lo que algún malévolo podría pensar, que no estamos ante un referéndum sobre la autodeterminación. "Nosotros defendemos que todo esto no tiene que ser un golpe de mano, sino a partir de la voluntad de todos". Así que atentos, porque "es ahí cuando se plantearía lo que fuera, si es que existe una posibilidad remotísima en el tiempo y casi utópica". Claro que "si en nombre de la autodeterminación de los pueblos son independientes Estonia y Eslovenia -con la firma de Felipe González, como Arzalluz le recordó- ¿por qué no nosotros, si somos tan definidos como ellos y estamos mejor preparados?".

Los entrevistadores en un momento subrayan la novedad detectada en el comunicado donde ETA daba cuenta de la interrupción de sus acciones criminales: la asunción de la apuesta del PNV por la autodeterminación dentro del marco de la construcción europea.

Y Arzalluz estalla diciendo que es verdad. "ETA siempre había hablado de la Europa de los mercaderes como podía hacerlo cualquier Anguita. Ahora hay que felicitarse de que la construcción europea haya entrado en sus esquemas políticos". Es la misma satisfacción expresada en los micrófonos de la SER de que haya cedido el sarampión que llevó a ETA a marxistizarse. Porque la ausencia de definición socialista, en el sentido marxista de la palabra, es otra de las novedades del comunicado etarra cuando habla de las pretensiones del llamado MLNV.

Ahí radicaba precisamente una de las incompatibilidades con el PNV. Cómo se ha producido este cambio es asunto que requeriría análisis más detenidos que deben quedar para otra ocasión sin atribuirlo frívolamente al hecho de que Antza, el actual jefe político de ETA, sea un chico de casa bien, según lo define Arzalluz. Vale. El próximo día hablaremos del frentismo, del artículo 8º de la Constitución y de la ingeniería constitucional de Miguel Herrero de Miñón.

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